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Reabre la "paladar" cubana del jet set donde se rodó "Fresa y Chocolate"

Enclavada en un derruido edificio de un popular barrio de La Habana, "La Guarida", la famosa "paladar" cubana donde se rodó "Fresa y Chocolate", reabrió sus puertas para placer de sus comensales, entre quienes, en 15 años, se cuentan reyes, estrellas de Hollywood y "top models".

Durante un año y tres meses estuvo cerrada por reparaciones al viejo apartamento del bullicioso Centro Habana donde vivía "Diego", el personaje homosexual que encarnó Jorge Perugorría; pero también por el estrés de los controles que han pesado sobre esos pequeños restaurantes privados, conocidos como "paladares".

"Me estaba exponiendo, por eso es que decidí cerrar, aunque el arreglo de la casa influyó. Ahora 'La Guarida' reabre en un contexto optimista, en el que se va a poder trabajar", explicó a AFP el dueño, Enrique Núñez, un ingeniero en telecomunicaciones de 42 años.

Entre las medidas para "actualizar el modelo económico cubano", el presidente Raúl Castro autorizó la apertura de más paladares, símbolo de los pequeños negocios surgidos en los años 90 como paliativo a la crisis en que cayó Cuba por el desplome del bloque soviético.

Y acabó además con tres prohibiciones en general incumplidas por las paladares, so pena de altas multas en dólares, burladas con sobornos a inspectores: la venta de camarones, langosta y carne de res, las 12 sillas -ahora autorizadas 20- y la contratación de empleados únicamente de la familia.

"Nunca pensé que fuera tan rápido (la apertura). Es una coyuntura favorable. En estos momentos estoy trabajando en un marco completamente legal", celebró Enrique, quien tiene diez empleados, cuatro de ellos chef.

La magia del lugar es única. Traspasando la enorme puerta de madera preciosa, turistas, diplomáticos y personalidades se topan de entrada, en el solar, un mural del rostro del comandante Camilo Cienfuegos -fallecido en 1959 a inicios de la revolución de Fidel Castro- sobre la bandera cubana.

En la mansión construida en 1913 por un rico médico cubano, subiendo la escalera de mármol con pasamano coronado por un ángel descabezado, está inscrito en una pared descascarada: "Por eso decimos patria o muerte: Podremos morir, sí, pero claudicar jamás (...). Patria es vivir. Fidel".

Al llegar al tercer piso, entre pasillos de ropa tendida y vecinos jugando dominó o viendo la telenovela, un pequeño timbre abre la puerta a un mundo de contraste: candelabros, lámparas, muebles, fotos, libros, espejos de inicios del siglo XX, y un Jesucristo de yeso despintado recrean la pequeña "guarida" de "Diego".

"Habíamos leído y oído del local en Europa. El lugar es mucho más que interesante y la sorpresa fue mayor. No esperábamos encontrar esto. La comida excelente", dijo un satisfecho comensal, el médico alemán Christian Schmidt, de turismo por La Habana con su esposa.

En las acogedoras estancias a la luz de las velas cenaron la reina Sofía cuando acompañó al rey Juan Carlos en la Cumbre Iberoamericana en 1999, y celebridades como Steven Spielberg, Jack Nicholson, Uma Thurman, Fito Páez, Naomi Campbell y Pedro Almodóvar.

Sentado a la mesa el cliente confronta una elección nada fácil: lasaña de papaya con salpicón de mariscos, atún con caña de azúcar glaseado con coco, gazpacho de melón con camarones, medallón de cerdo en salsa de mango, conejo al aceite de oliva y romero...

Reconocida "en las guías más prestigiosas del mundo y revistas especializadas, 'La Guarida' es una institución en Cuba", comentó orgulloso su gestor.

"Enrique no se destiñe (es el mismo de siempre). Nos gusta que vengan turistas, el lugar tiene vida y todo está limpio", dice un vecino que jugaba dominó en el solar.

Fue Enrique Núñez quien sugirió el apartamento donde nació para el set de "Fresa y Chocolate", la historia de una conmovedora amistad entre "Diego" y el ferviente joven comunista "David", en una época de fuerte marginación a los homosexuales en Cuba.

Filmada entre enero y abril de 1993 y dirigida por Tomás Gutiérrez Alea, a la película le llovieron premios internacionales. Su éxito atrae a turistas interesados en conocer la casa de "Diego". La de Núñez nunca volvió a su ritmo habitual.

mis/lm

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