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Corea del Sur cambia su rutina ante el examen más crucial
Atahualpa Amerise
Seúl, 10 nov (EFE).- Más de 690.000 estudiantes surcoreanos se sometieron hoy al examen de ingreso a la universidad, cuya trascendencia hace que el país cambie por un día sus horarios, agilice el transporte público y despliegue las fuerzas del orden.
La sociedad de Corea del Sur, que confía el progreso nacional al desarrollo de recursos humanos capacitados, considera la selectividad o "Suneung" como el día más importante de la vida de sus ciudadanos, ya que de esta prueba depende su éxito profesional y social.
Nada puede distraer a los estudiantes en una jornada tan crucial, y por eso el Gobierno, como cada año, ordenó hoy el retraso de vuelos durante los exámenes de comprensión oral para que el ruido de los aviones no molestara a los aspirantes.
Además, la mayoría de los empleados en Seúl y en las principales ciudades entraron hoy una hora más tarde al trabajo para despejar las calles de la habitual congestión y evitar retrasos entre los estudiantes.
Quienes, aún así, llegaban tarde a la prueba en uno de los 1.207 centros de examen contaron con la ayuda de agentes de policía, que fueron ampliamente desplegados para, entre otras tareas, escoltar en sus vehículos a los rezagados de última hora.
También la Bolsa de Seúl abrió y cerró hoy una hora más tarde para evitar cualquier influencia sobre el comienzo del examen.
La inusual trascendencia de la selectividad en Corea del Sur responde, en gran medida, al sistema de clasificación de universidades por niveles, que lleva a los estudiantes a competir ferozmente por matricularse en una de las más prestigiosas.
Pertenecer al llamado "club SKY" (iniciales de las tres universidades de mayor nivel en Corea) garantiza a los estudiantes futuras oportunidades de trabajo en uno de los grandes conglomerados o "Chaebol" del país, como Samsung, Hyundai o LG, y un elevado estatus social, además de colmar de orgullo a padres y hermanos.
"Cuatro (horas diarias de sueño) son éxito, cinco son fracaso" recuerda a Efe la oficinista Lee Hae-song, de 25 años, que tiempo atrás escuchaba en los pasillos del instituto esta popular consigna que incita a dormir menos para poder estudiar más.
Aunque la joven Lee quedó fuera del "club SKY", logró graduarse en la novena universidad más prestigiosa del país de un total de 347 y esto le ha permitido que su currículum sea, al menos, tomado en cuenta cuando llega al despacho de un responsable de recursos humanos.
De adolescente dedicaba al estudio una media de 16 horas diarias de lunes a domingo entre instituto, academia y repasos en casa o en la biblioteca, y dormía entre 4 y 5 horas cada noche en la que asegura fue "la etapa más cansada" de su vida.
Aunque el Gobierno relajó las pruebas en 2009 por el aumento de suicidios entre jóvenes de 15 a 19 años (8,5 por cada cien mil habitantes en 2008, más del doble que en 2000), hoy la situación es similar a la descrita por Lee.
Incluso la popular consigna estudiantil ha evolucionado a "tres (horas de sueño) son éxito, cuatro son fracaso", como se lee en Naver, el principal buscador y portal web surcoreano.
Mientras los estudiantes comenzaban el examen que decidirá su futuro, a primera hora de hoy en Seúl miles de fieles desbordaban el aforo de iglesias y templos para pedir a Dios o a Buda que ayudaran a sus hijos y hermanos a entrar en el olimpo universitario.
En Corea del Sur conviven en armonía no creyentes (46,5 por ciento de la población según el último censo, de 2005), budistas (22,8 por ciento), protestantes (18,3 por ciento) y católicos (10,9 por ciento).
Estos dos últimos grupos religiosos han experimentado un importante crecimiento en las últimas décadas y esta mañana muchos de sus acólitos, más devotos en general que los budistas en Corea, tuvieron que rezar a las puertas de sus iglesias al hallarse éstas abarrotadas.
La suerte está echada, y los jóvenes de Corea del Sur vivirán ahora una tensa espera de casi tres semanas hasta el 30 de noviembre, día en que se publicarán las notas que decidirán su futuro. EFE
aaf/mic/mr
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