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Con la ayuda de Kobach, Romney impulsaría persecución de los indocumentados

María Peña

Washington, 28 feb (EFE).- Kris Kobach, promotor de leyes contra la inmigración ilegal en Arizona y Alabama, busca la expulsión de al menos cinco millones de indocumentados en cuatro años, meta que considera posible si ayuda a Mitt Romney a ganar en los comicios presidenciales de noviembre próximo.

Kobach, considerado el "padrino" de las leyes en Arizona y Alabama es, después de todo, quien le ha dado un importante espaldarazo político a Romney y se ha convertido en uno de sus principales asesores en materia de inmigración.

Para Kobach y grupos conservadores afines, la inmigración ilegal no es un reflejo de los problemas que aquejan al sistema de inmigración de Estados Unidos sino una peste que debe exterminarse a toda costa.

Según informes de prensa, Kobach ha estado en estrechas consultas con la campaña de Romney sobre posibles cambios a la política migratoria actual, de tal manera que si el exgobernador de Massachusetts gana la presidencia, se extendería la "guerra de desgaste" contra los inmigrantes indocumentados.

Kobach calcula que, con Romney en la Casa Blanca, se podría expulsar a al menos cinco millones de inmigrantes clandestinos en cuestión de cuatro años, o lo que cubre un primer mandato presidencial.

La idea es crear un ambiente tan hostil y sofocante que, sin trabajo ni acceso a servicios básicos, los indocumentados no tengan más remedio que optar por su "autodeportación".

Esa es la receta que Kobach ha presentado en estados como Arizona, Alabama, Misuri y Oklahoma, entre otros estados que buscan estrechar el cerco a los indocumentados, a pesar de que el Gobierno federal ya ha entablado demandas por la usurpación de sus poderes para el cumplimiento de las leyes de inmigración.

Ni los estudios académicos ni los análisis políticos sobre el impacto negativo de estas leyes logran conmover o convencer a Kobach y grupos que lo apoyan y buscan hacer patria vilipendiando a los indocumentados.

Lo grave, según activistas a favor de una reforma migratoria, es que Romney le esté haciendo caso, sobre todo si quiere captar al menos el 40 % del voto hispano en los comicios del próximo 6 de noviembre.

Romney incluso ha llegado a ensalzar la ley SB1070 en Arizona como el "modelo" a seguir por otros estados que afrontan el problema de la inmigración ilegal.

Para Dolores Huerta, cofundadora del Sindicato de Trabajadores del Campo de EE.UU., queda claro, por ejemplo, que si Romney gana la candidatura presidencial del Partido Republicano y la presidencia, lo que le espera a los inmigrantes indocumentados es una mayor persecución.

Es algo que, a su juicio, no se puede permitir porque son leyes que, como ha quedado demostrado, están causando la separación y quebranto de las familias inmigrantes.

La HB56 en Alabama, que siguió el ejemplo de Arizona, ha suscitado el éxodo de los indocumentados hacia estados colindantes, pero no fuera del país, como creen sus patrocinadores.

Si el Partido Republicano es el partido que defiende los "valores familiares" y busca sumar adeptos entre los latinos, no hay justificación alguna para la persecución de los inmigrantes indocumentados, alegan los activistas proreforma.

Si el consenso es que el sistema migratorio actual no funciona ni refleja las necesidades del mercado laboral estadounidense, la tarea de arreglarlo recae sobre el Congreso, y es allí donde se debe ejercer la presión.

Las estadísticas apuntan a una mejora en la vigilancia fronteriza, en la aplicación de las normas contra la contratación de indocumentados, y una baja en los cruces ilegales en la frontera. Es decir, no hay excusas para que el Congreso dé respuestas claras a la inmigración ilegal en EE.UU.

Otra cosa es que, en año electoral, los políticos digan lo que sea con tal de sumar votos. EFE

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