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Brasileños residentes en Japón regresan a su país en busca de mejor suerte

Hubo un tiempo en el que el nipo-brasileño Yamato Hirai apenas podía hacerse un hueco en su equipo de fútbol, pero ahora los jugadores como él escasean, después de que numerosos brasileños que emigraron a Japón hayan regresado a su país en busca de fortuna.

El fútbol, y su variante en sala (futsal), facilitaron la integración de los brasileños en Japón, a menudo descendientes de los japoneses que a su vez emigraron a Brasil en búsqueda de trabajo a comienzos del siglo XX.

En las ciudades industriales de Japón, como Toyohashi, dedicarse a este deporte es cada vez más complicado a medida que avanza el éxodo de inmigrantes brasileños como Hirai, quien llegó a Japón por motivos económicos a principio de los años 90 y regresan ahora a su tierra natal, en pleno desarrollo.

Todos los miércoles por la noche, Hirai lleva a su hijo Yosuke, de 14 años, al terreno de futsal de Toyohashi para entrenarse antes de los partidos del fin de semana.

"Algunos miércoles, no tenemos suficientes jugadores, o sólo 10, lo mínimo para poder practicar", explica Hirai, de 48 años, que también es el entrenador del equipo.

Aún recuerda la época en la que al menos una treintena de jugadores se daban cita en el terreno.

"Hemos llegado a esto porque hay muchos menos brasileños que viven aquí", asegura.

Desde 2008, la población local de origen brasileño se ha dividido por dos, quedando actualmente unas 7.000 personas.

Los lazos entre ambos países se remontan a 1908, cuando el primer barco con emigrantes japoneses abandonó el archipiélago con destino Brasil. En esa época, el país sudamericano acababa de abolir la esclavitud y buscaba en el extranjero voluntarios para trabajar en las plantaciones, especialmente en las de café.

Japón, que aún no conocía el desarrollo acelerado que vivió en los años 60 y 70, abastecía de mano de obra barata dispuesta a numerosos sacrificios.

Estos inmigrantes se instalaron en Brasil y acabaron formando la mayor comunidad de origen nipón en el extranjero. A principios de los 2000, cerca de 1,5 millones de brasileños tenía algún ascendente japonés.

No obstante, tras la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo japonés animó a decenas de miles de brasileños de origen japonés a regresar al archipiélago para buscar un mejor futuro, dando origen a comunidades específicas, donde se hablaba portugués, en las zonas industriales.

"Hace 20 años, los salarios de Japón eran increíblemente elevados en comparación con el nivel de vida de Brasil", explica Toyohito Tanabe, director de la Asociación de Brasileños de Toyohashi.

"Muchos brasileños vinieron aquí para ahorrar dinero y comprarse casas en Brasil. Algunos médicos, incluso, pudieron abrir su propia clínica tras algunos años de ejercicio. La gente que venía a instalarse a Japón tenía la mente llena de sueños".

------- Afectados por la crisis, atraídos por el crecimiento ------------

La población brasileña en Japón aumentó particularmente después de 1989, cuando el gobierno nipón facilitó la instalación en el país de los "Nikkeijin", descendientes de primera, segunda y tercera generación de aquellos japoneses emigrados a Brasil.

En 2008, más de 300.000 inmigrantes brasileños estaban registrados en Japón, cuando estalló la crisis financiera internacional y las empresas manufactureras comenzaron a reducir efectivos.

Muchos brasileños, con contratos temporales, perdieron sus empleos, provocando el inicio del nuevo éxodo. Las autoridades niponas amplificaron el efecto ofreciendo un billete de vuelta a los inmigrantes que perdían su empleo.

A finales de 2011, sólo quedaban en Japón unos 210.000 brasileños, aunque siguen siendo la tercera comunidad extranjera del archipiélago, tras los chinos y los coreanos.

"Brasil se vuelve más fuerte", explica Michio Hirota, de 46 años, un brasileño responsable de una agencia de empleo en Toyohashi.

"La economía se desarrolla, hay oportunidades de trabajo y de negocios. Preveo regresar e intentar mi oportunidad en mi patria, puesto que Brasil es un país de futuro", asegura.

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