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Colas en el aeropuerto de Heathrow suscitan temor antes de los Juegos

Las habituales colas de varias horas en Heathrow suscitan una preocupación cada vez mayor acerca de la capacidad del primer aeropuerto de Europa para acoger visitantes de todo el mundo durante los los Juegos Olímpicos de Londres este verano boreal.

A falta de personal suficiente en el control de pasaportes como consecuencia de los recortes presupuestarios, los pasajeros que llegan deben esperar a menudo unas dos horas, y a veces más si no son ciudadanos de la Unión Europea.

Cuando faltan menos de tres meses para la inauguración de los Juegos, el 27 de julio, el gobierno enfrenta una presión creciente para solucionar el problema mientras proliferan en la prensa los testimonios de pasajeros indignados.

El alcalde de Londres, Boris Johnson, del Partido Conservador al igual que el primer ministro David Cameron, lamentó la "muy mala impresión" que estas colas dan del Reino Unido.

Johnson escribió a la ministra del Interior, Theresa May, pidiéndole medidas a fin de "solucionar este problema tanto para los Juegos Olímpicos como para los pasajeros habituales".

Recordó también la magnitud del reto que espera al aeropuerto: casi el 80% de los visitantes que lleguen para los Juegos Olímpicos lo harán por Heathrow, donde el número de aterrizajes y despegues debe aumentar un 45% durante el periodo olímpico.

La oposición coincide. Chris Bryant, el portavoz de Interior del Partido Laborista, pidió a May que "evite el caos en las fronteras con la llegada del verano y de los Juegos Olímpicos, así como después".

El gobierno estudia ahora reintegrar temporalmente a agentes de inmigración jubilados o utilizar personal de otras agencias, como el servicio de aduanas.

La perspectiva de un fallo importante de organización en uno de los acontecimientos más mediáticos del planeta da sudores fríos a los dirigentes británicos, que invirtieron masivamente en los transportes públicos para estar a la altura del desafío.

Los transportes londinenses recibieron una partida especial de 6.500 millones de libras (10.500 millones de dólares, 8.000 millones de euros) que se mantuvo intacta pese al plan de ajuste. Pero las inversiones se dedicaron esencialmente al transporte público municipal, porque inicialmente no se identificó ningún problema específico en Heathrow.

Sin embargo, el primer aeropuerto europeo, con 69,5 millones de pasajeros en 2011, está al borde de la saturación y los círculos financieros hacen campaña desde hace meses para que el gobierno autorice su ampliación, con una tercera pista para acoger más aviones, y favorezca una mejoría del servicio.

Willie Walsh, el consejero delegado de IAG, el grupo surgido de la fusión de British Airways e Iberia, deploró recientemente los "recursos inadecuados" de Heathrow.

El aeropuerto pierde puestos en las clasificaciones internacionales, lo que preocupa a la patronal, que teme que el tráfico, y especialmente el que proviene de China, se desvíe hacia otros aeropuertos europeos.

"Las empresas no quieren que la principal plataforma aérea del Reino Unido sea Schipol (Amsterdam) o Fráncfort", advirtió recientemente John Cridland, director general de la patronal CBI.

bur-jmi/ra/bl

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