Publicidad | Vea su anuncio aquí

Lima abre una "pequeña Pompeya" con su mayor hallazgo de la época colonial

Fernando Gimeno

Lima, 24 nov (EFE).- El mayor hallazgo arqueológico de la época colonial encontrado en el centro de Lima se exhibe a modo de una "pequeña Pompeya", que recoge los vestigios de cuatro siglos de historia y cinco fases constructivas diferentes que van desde la época prehispánica hasta el primer siglo de independencia de Perú.

Así lo explicó a Efe Carlos Castillo, el presidente de la Empresa Municipal Inmobiliaria de Lima (Emilima), encargada de restaurar la casa de Juan Francisco de la Bodega y Quadra, un comerciante criollo del siglo XVIII en cuya vivienda se hallaron más de tres toneladas de restos arqueológicos.

Entre esos restos se encontraron más de 500 objetos que se exhibirán en la misma casa, rehabilitada ahora como museo para mostrar, en "este hallazgo único", la evolución de los habitantes limeños "en pleno corazón de la ciudad, detrás del Palacio de Gobierno, y al margen izquierdo del río Rímac".

Así, a seis metros de profundidad, los visitantes pasean por el entramado urbano de la Lima colonial, atraviesan varios de sus arcos, contemplan el pozo que había en el jardín de la vivienda y aprecian el Muro de Tajamar, que en la parte posterior "servía para contener las crecidas del río".

Entre los restos hallados destacan las piezas de cerámica, que trazan toda una trayectoria histórica de este arte en Lima, iniciada con la sencillez del estilo prehispánico, mejorada con la mayor complejidad de los acabados coloniales e importada más tarde con adornos más elaborados desde China, Inglaterra, Francia e Italia.

Sin embargo la que más llamó la atención a los arqueólogos fue la denominada mayólica de Panamá, que "se halló en gran cantidad" y que según avanzó a Efe el director de la excavación, Miguel Fhon, "sería la prueba de que esta apreciada variedad de cerámica no se haría en Panamá como se pensaba, sino que se producía en Perú".

También se localizaron "platos de cerámica china pertenecientes a la dinastía Ming, que llegaron a Lima por contrabando procedentes de lo que ahora es México, ya que la importación estas piezas estaba prohibida durante el virreinato", explicó.

El complejo también incluía restos de la colindante iglesia de Desamparados, derruida en el siglo XIX para construir la estación de tren que ahora sirve de Casa de la Literatura, y además guardaba vestigios de actividades económicas adyacentes al inmueble al comienzo del virreinato como un mercado, una carnicería y hornos de fundición.

"De ahí encontramos pesas utilizadas en balanzas, tinajas y tornos, pero en la casa también había objetos del siglo XIX como joyas, perfumes franceses importados, peines y cepillos de dientes", comentó.

En un principio la casa pertenecía a la familia De la Cueva pero Tomás De la Bodega y Quadra, un comerciante español que llegó a ser cónsul de Lima, la adquirió dos años después del terremoto que asoló la capital del virreinato en 1746.

Más tarde pasaría a ser de su hijo Juan Francisco, quien además de mercante descubrió la isla de Vancouver (Canadá), "y utilizó el subsuelo ahora descubierto en el inmueble como un almacén para los productos que comerciaba, como el pisco, entre otros", señaló Carlos Castillo.

Por su descubrimiento que le llevó hasta Alaska, "la comunidad de residentes canadienses en Perú donará al museo un busto del personaje para colocarlo en el patio de la que fue su vivienda en Lima", apuntó.

Según Castillo, vestigios como los de esta vivienda existen en "muchísimos más sitios" de Lima, "y sólo es cuestión de ubicarlos y trabajar en ellos, sobre todo en los jardines de algunos palacios que también requieren una restauración similar", y que pueden esconder más sobre el pasado de la "ciudad de los reyes". EFE

fgg/dil/ac/me

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Publicidad | Vea su anuncio aquí