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Chile: un agricultor y su esposa mueren calcinados en ataque en zona mapuche

Un agricultor y su esposa murieron quemados la madrugada de este viernes en el incendio intencional de su vivienda en una zona mapuche del sur de Chile, en un ataque calificado de "terrorista" por el gobierno, que volvió a centrar la atención en el conflicto latente con la mayor etnia autóctona chilena.

"Estamos en presencia, una vez más, de un acto de carácter terrorista, de un acto gravísimo de atentado a la vida de dos personas que han sido todo un símbolo en la lucha por la defensa de sus tierras", dijo a periodistas el ministro del Interior, Andrés Chadwick.

El incendio consumió por completo la vivienda habitada por el agricultor Werner Luchsinger, de 75 años, y su esposa, Vivianne Mckay, miembros de una familia de origen suizo que llegaron a tener más de 1.000 hectáreas en la zona y que había sido víctima de otros ataques.

El matrimonio, que se encontraba sólo en la casa patronal e intentó repeler el ataque, fue hallado completamente calcinado.

Según testigos, un grupo de al menos diez encapuchados atacó de madrugada la vivienda ubicada en la localidad de Vilcún, en la región de La Araucanía, a unos 600 km al sur de Santiago de Chile, donde se asientan la mayoría de las comunidades mapuches.

En el lugar fueron encontrados panfletos alusivos al quinto aniversario de la muerte del joven estudiante mapuche Matías Catrileo, asesinado por un disparo policial mientras participaba en la ocupación de otro predio de propiedad de la familia Luchsinger en 2008.

"Se está reivindicando la situación de Matías Catrileo", dijo Chadwick.

Catrileo es uno de los 13 mapuches muertos en la zona desde que estallaron, en la década de 1990, las reivindicaciones de tierras que los indígenas afirman que les pertenecen por derechos ancestrales y que hoy están en manos privadas.

Hasta ahora, ningún grupo mapuche se adjudicó el ataque a la vivienda ni otros menos graves ocurridos en la misma zona en las últimas semanas.

El fiscal a cargo de la investigación, Miguel Angel Velásquez, confirmó por su parte la detención de un sospechoso del ataque de esta madrugada.

"Se cuenta con un detenido, que se encuentra con una herida de proyectil de carácter menos grave", dijo Velásquez.

El presidente Sebastián Piñera, que viajó de emergencia a la zona, condenó el ataque y anunció el aumento de la dotación policial en toda la región, junto a la designación de un fiscal exclusivo.

"Esta lucha no es contra un pueblo en especial ni mucho menos contra el pueblo mapuche; es la lucha contra una minoría de delincuentes, de terroristas y violentistas que se siente con el derecho de pasar por encima de la ley", dijo el mandatario.

Piñera confirmó además que su gobierno pedirá a la Justicia perseguir este ataque por medio de la ley Antiterrorista, una severa normativa que endurece las penas.

No es la primera vez que las autoridades invocan contra mapuches esta normativa, cuya aplicación contra indígenas ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos, que han alertado también por un excesivo uso de la fuerza policial en estos casos.

Tampoco es la primera vez que el gobierno califica de "actos terroristas" incendios ocurridos en la zona mapuche, sin que hasta ahora la justicia haya confirmado que estén operando grupos de este tipo.

El gobierno cree que en la región está operando un grupo radical que tendría financiamiento extranjero, pero expertos descartan la existencia de tal organización.

"Creemos que son cerca de 120 las personas que generan temor. En las investigaciones, (lo que) está absolutamente claro es que hay participación y apoyo de grupos extranjeros", afirmó Chadwick en una entrevista de prensa la semana pasada.

"No hay una amenaza terrorista en la región ni en la zona mapuche. Esto está acotado a sectores rurales donde han existido focos de violencia rural por muchos años", explicó a la AFP el periodista mapuche Pedro Cayuqueo, autor del libro ‘Sólo por ser indios’ y quien vive y trabaja en la zona.

"Aquí hay una historia de violencia y disputas vecinales que han sido muy mal tratadas y que han transformado a esa zona en una especie de ‘far west’, donde los agricultores tienen un discurso muy beligerante contra los mapuches y los mapuches también", agregó Cayuqueo.

"En el caso de Vilcún, la familia Luchsinger se ha caracterizado desde hace muchos años por tener una pésima relación con los mapuches, quienes les han reclamado tierras desde los años 60", añadió.

Primeros habitantes de Chile y parte de Argentina, los mapuches suman hoy unos 700.000 (entre los 16,5 millones de habitantes del territorio chileno), y están concentrados en una reducida zona del sur chileno, con niveles de pobreza que duplican a los del resto de la población.

El año pasado el gobierno de Piñera puso en marcha en la zona un Área de Desarrollo Indígena (ADI), que beneficia a unas 1.000 familias mapuches, miembros de 37 de las 42 comunidades originarias, con la compra de tierras a privados y mejoras en infraestructura y en los servicios de educación y salud.

pa/jb

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