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El Supremo paquistaní acepta acusación de blasfemia contra embajadora en EEUU

Islamabad, 17 ene (EFE).- El Tribunal Supremo de Pakistán aceptó hoy la acusación de blasfemia formulada por un particular contra la exministra de Información y actual embajadora en EEUU, Sherry Rehman, informaron medios locales.

La petición fue formulada por un ciudadano de la ciudad oriental de Multán, identificado por los medios como Fahim Akhtar Gill, en relación a unas declaraciones supuestamente blasfemas realizadas por Rehman hace dos años en una televisión local.

La actual embajadora en Washington está el punto de mira de los radicales por sus posiciones liberales y, en especial, por su intento como diputada de promover una enmienda a la legislación antiblasfemia de Pakistán, lo cual le costó amenazas de muerte.

Su designación como embajadora llegó después de que Rehman tuviera que desaparecer prácticamente de la vida pública ante el temor de un ataque de los integristas tras el asesinato a inicios de 2011 de otros dos políticos partidarios de esa reforma legal.

En enero de 2011 fue asesinado el gobernador de Punyab, Salmán Tasir, quien abogó por un cambio en la ley y defendió públicamente a una cristiana condenada a muerte por blasfemia; dos meses después cayó tiroteado el ministro de Minorías, el cristiano Shahbaz Bhatti.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán se mostró hoy en declaraciones a Efe muy sorprendida por la acusación contra Rehman, en especial por el hecho de que el caso haya sido incoado por la máxima instancia judicial del país.

Generalmente los casos de blasfemia son aceptados por los tribunales de primera instancia, más propensos a recibir presiones de los radicales, pero muchos son luego rechazados o sobreseídos en instancias superiores.

"En cualquier caso no hay ninguna ley que prohíba criticar la legislación antiblasfemia, que es lo que ella hizo", denunció Yusuf, cuya institución ha defendido reiteradamente cambios en una normativa "usada a menudo para atacar a personas y minorías".

El propio Supremo rechazó ayer la apelación de la acusación privada contra la absolución de una niña cristiana discapacitada, Rimsha Masih, que fue acusada de blasfemia el pasado agosto en un caso lleno de irregularidades.

La acusación contra la niña, de apenas 14 años y que permanece escondida a pesar de su absolución, ejemplificó los abusos e intereses espurios que se suelen esconder en este tipo de casos en Pakistán.

La legislación antiblasfemia del país asiático surgió en el período colonial británico para frenar choques religiosos, pero en los años 80 varias reformas impulsadas por el dictador Mohamed Zia ul Haq (1977-1988) dieron alas a los extremistas para abusar de la ley.

Desde entonces, se han producido un millar de acusaciones por blasfemia, un delito que en Pakistán puede llevar aparejada la pena de muerte, aunque nunca se ha ajusticiado a nadie por ello. EFE

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