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Exjefe policial hondureño implica a Policía y Ejército en crimen de su hijo

Tegucigalpa, 21 feb (EFE).- El exdirector de la Policía Nacional de Honduras José Ricardo Ramírez implicó hoy a esa institución y al Ejército hondureños en el asesinato de un hijo suyo, de 17 años, cometido el pasado domingo en Tegucigalpa.

"Lo más duro es que desde las instituciones de seguridad me han hecho este daño (...) tanto desde las Fuerzas Armadas como desde la Policía Nacional me han hecho este gran daño, siempre lo esperé desde la criminalidad, pero nunca esperé (que) desde adentro se me hiciera este daño", declaró Ramírez a la cadena Radio América.

El exjefe policial no precisó cómo la Policía y el Ejército pudieran estar implicados en la muerte a tiros de su hijo, en un suceso ocurrido el pasado domingo en el que también murieron sus dos guardaespaldas, según informaron las autoridades.

El mismo Ramírez aseguró en sus declaraciones de este jueves a la radio local que en el asesinato de su hijo, identificado por las autoridades como Óscar Ramírez, participaron pandilleros de la llamada "Mara 18".

"Sé que la intención no era el asalto, de boca del testigo lo sé todo, la intención era secuestrarlo, yo trabajo con realidades y no con hipótesis", aseguró.

Ramírez pidió al ministro hondureño de Seguridad, Pompeyo Bonilla, y al director de la Policía Nacional, Juan Carlos Bonilla, que renuncien a sus cargos, por considerar que el primero "no ha hecho nada" y el segundo "no está haciendo lo mejor y está manchando personas honestas".

Además, indicó que el asesinato de su hijo le trae "mucha confusión, tribulación y desesperación".

"Estaba acostumbrado a ver este tipo de situaciones a diario, pero cuando pasa con un hijo la cosa es diferente", dijo Ramírez.

La violencia en Honduras deja un promedio diario de unas 20 personas muertas, pero eso no significa que el Gobierno haya fracasado en su política de seguridad, afirmó hoy el presidente del país, Porfirio Lobo, en un acto público efectuado en un populoso barrio de la ciudad norteña de San Pedro Sula, considerado muy peligroso por la presencias de pandillas armadas.

Agregó que el Gobierno tiene que "seguir trabajando y seguir buscando rutas" para darle seguridad al pueblo, y que "hay que reconocer que la situación es complicada". EFE

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