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Exministro salvadoreño García Merino testifica en su propia defensa en EEUU

Miami (EE.UU.), 26 feb (EFE).- El exministro salvadoreño de Defensa José Guillermo García Merino testificó hoy en su propia defensa en el juicio de extradición que se sigue contra él al norte de Miami y dijo que no ordenó o participó en actos de tortura contra civiles durante la guerra civil de su país, aunque sí supo que se producían.

El juicio continuará mañana, aunque, según detalló a Efe Carolyn Patty Blum, asesora legal del Centro para la Justicia y Responsabilidad (CJA) personado en representación de supuestas víctimas, previsiblemente "no se demorará más de una hora y con ello quedará cerrado, a la espera ya de la decisión del juez".

Según su relato de lo ocurrido este martes en la sala, el exministro, que testificó en español, sí dijo haber sabido que había miembros del cuerpo militar salvadoreño que estaban cometiendo torturas contra civiles: "Era de conocimiento público, no se podía negar".

El general, que lleva más de dos décadas viviendo en Florida, incluso dijo que cuando asumió el cargo de ministro trató de poner freno a algunos de esos abusos.

En cualquier caso negó con rotundidad haber cometido, ordenado o participado en cualquier acto de tortura contra civiles durante la guerra civil que se libró en El Salvador entre 1980 y 1992, que es de lo que se le acusa en Estados Unidos, donde se le concedió asilo.

Durante su testimonio narró cómo se convirtió en ministro de Defensa, cargo que ocupó durante tres años y cinco meses, después de haberlo rechazado inicialmente.

"García describió los acontecimientos en El Salvador en ese momento como el Ejército luchando contra una insurgencia izquierdista apoyado por la Unión Soviética, Cuba, Nicaragua y Panamá. Él trató de ubicarse en un punto medio entre la extrema derecha y la extrema izquierda", relató Blum.

Dijo que siendo ministro trató de hacer frente a las violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno anterior con la "liberación de los presos políticos, dando libre acceso a Cruz Roja a los prisioneros y poniendo freno a algunos abusos", algo que la acusación rebatió.

Además, citó casos en los que dijo haber ordenado investigaciones, como el asesinato de José Rodolfo Viera, jefe entonces del Instituto de Reforma Agraria Salvadoreña, y dos asesores laborales estadounidenses, y apuntó que se investigó al teniente López-Sibrian, uno de los que, según afirmó, ordenó esa muerte.

Relató que en abril de 1983 y seis años después vino a Estados Unidos y pidió asilo después de haber recibido amenazas anónimas contra él y su familia que indicaban que la persona que llamaba era consciente de su movimiento, el horario, y los vehículos.

Se le concedió asilo y, posteriormente, se convirtió en residente legal permanente legal en este país.

Según Blum, está previsto que mañana testifique brevemente la hija de García Merino, que hoy no estaba presente en la sala. Después el juicio se dará por finalizado y habrá que esperar a que el juez que lleva la causa, Michael Horn, tome una decisión, algo que "se puede demorar durante meses".

El Departamento de Seguridad Nacional anunció en 2009 que iniciaría los trámites para que García Merino fuera enviado a la nación centroamericana, tras una solicitud del CJA en representación de varios salvadoreños que afirman que fueron víctimas de torturas.

El alegato de las autoridades estadounidenses está basado en la "participación del exministro ordenando, incitando, asistido o de algún otro modo participando en torturas y ejecuciones".

Un juez de Inmigración ya dictaminó en febrero del año pasado que había motivos suficientes para deportar al exdirector de la Guardia Nacional salvadoreña, Carlos Eugenio Vides Casanova, acusado también en El Salvador de participar en torturas y ejecuciones extrajudiciales.

Los demandantes interpusieron la acción judicial bajo la llamada doctrina de mando de responsabilidad, ley que permite presentar demandas civiles contra los violadores de los derechos humanos en otros países y que se hayan refugiado en Estados Unidos. EFE

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