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Puerto Rico va crecido, más no confiado, a la final del Clásico Mundial

El equipo Puerto Rico, que ha borrado la palabra imposible de su vocabulario, ha sido el equipo de las sorpresas en el III Clásico Mundial de béisbol y ahora enfrenta la final "crecido, más no confiado", según palabras de su mánager Edwin Rodríguez.

En un resultado fuera de pronósticos, la novena boricua se coló en la final del torneo tras derrotar 3x1 la noche del domingo en San Francisco (California) a Japón, campeón de las dos primeras ediciones del Clásico en 2006 y 2009.

La novena boricua disputará la final el martes contra el ganador de la otra semifinal de mañana lunes entre Holanda y República Dominicana.

"Hemos hecho más de lo que pensábamos al principio, y vamos a esa final inspirados, crecidos, más no confiados, para darle otra alegría al pueblo puertorriqueño", declaró Rodríguez, ex mánager de los Marlins de la Florida de las Grandes Ligas de béisbol.

Camino a esta final, el equipo puertorriqueño ha dejado a tres de los cuatro superfavoritos al título, cuando eliminó en primera ronda a Venezuela, en segunda a Estados Unidos y ahora a Japón.

"Desde que eliminamos a ese equipo de Venezuela, con una alineación potente, la confianza que se desarrolló en ese joven 'bullpen' (cuerpo de relevistas) fue inmensa", dijo Rodríguez.

"Son muchachos de 18 y 19 años, con gran futuro, y eso les dio seguridad a la hora de salir de relevos. Esa fue una de las claves de haber llegado hasta aquí", acotó el mentor boricua.

De su parte, Alex Rios, estelar jardinero de los Medias Blancas de Chicago y quien definió el triunfo ante los japoneses con un enorme jonrón de dos carreras en el séptimo inning, declaró que siempre trató de mantenerse positivo pese a que sus números ofensivos en la serie eran muy flojos.

"Para nosotros esto es como si fuera un "spring trainning" (el entrenamiento de primavera de Grandes Ligas), donde estamos todaví en una etapa de preparación, no al máximo de nuestro rendimiento, por eso lo único que pensé fue en salir a hacer el trabajo", apuntó Rios.

El jardinero boricua se convirtió en el único jugador que ha podido conectar un cuadrangular en cada uno de los tres Clásicos jugados hasta ahora.

Otro que resultó decisivo en el triunfo puertorriqueño fue el lanzador abridor Mario Santiago, que mantuvo en un puño a la batería japonesa, permitiéndoles sólo dos hits en 4 1/3 de innings.

"Yo tenía ya un conocimiento de esos jugadores porque el año pasado jugué en la liga de Corea del Sur y realizamos entrenamiento en Japón, donde le lancé a dos equipos de la liga profesional, y había varios de los jugadores que hoy estaban acá", reveló Santiago.

"Sabía que el pitcheo no le gustaba, sobre todo las rectas pegadas", añadió. "Eso, y seguir las indicaciones de mi 'catcher' (receptor) Yadiel Molina, fue lo que me ayudó".

El mánager Edwin Rodríguez anunció para el partido por el título al derecho Giancarlo Alvarado, que la pasada temporada estuvo con el equipo Yokohama Dena BayStars de la Liga japonesa.

Rodríguez no lanza campanas al aire para este desafío, y asegura que "cualquiera de los dos, Holanda y Dominicana, serán duros en la final".

Aun así, Puerto Rico saldrá a escribir otro imposible.

"Sabemos lo que esto representa para Puerto Rico, no solo en lo deportivo, sino también en lo social y lo anímico", subrayó el mánager de los boricuas.

psl/it

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