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El masoquismo de Portugal y sus tortuosos caminos a las fases finales

Antonio Torres del Cerro

Lisboa, 22 mar (EFE).- Con el decepcionante empate ante Israel (3-3), la selección de Portugal insiste en practicar un ya tradicional masoquismo que le puede conducir a discutir una plaza para una fase final en la repesca por tercera edición consecutiva.

"Nunca hablo de una caída de actitud y de querer, pero sí veo una caída de mentalidad, que es un problema muy nuestro, portugués. Hay cosas que son muy difíciles (de cambiar)", declaró apesadumbrado el seleccionador Paulo Bento al ver a su equipo complicarse gratuitamente su pase al Mundial del 2014 en Brasil.

Clasificada para el campeonato del mundo del 2010 en Sudáfrica y para el Europeo del 2012 en Polonia y Ucrania en dos repescas ante Bosnia, la Portugal de Cristiano Ronaldo vuelve a cometer errores del pasado.

Magnetizado por una especie de masoquismo, los lusos dejaron escapar una valiosa ventaja obtenida en el minuto 2 con un cabezazo de Bruno Alves e Israel les remontó hasta un 3-1, aliviado en una heroica recta final portuguesa que incluyó un gol del lateral zurdo del Real Madrid Fábio Coentrao en el 92 (3-3).

"Marcar gol a los dos minutos debe de ser algo positivo y no negativo", constató contrariado Bento. Ahora, Portugal se aleja del primer puesto de Rusia, líder con cuatro puntos y con acceso directo al Mundial, pero con un partido menos, y permanece empatado con Israel en el segundo lugar.

El intrínseco ADN "mental" citado por el seleccionador tiene tendencia a desembocar en un rendimiento desigual. Ante las selecciones fuertes, Portugal parece agrandarse, mientras que ante las modestas su desidia le provoca castigos innecesarios.

Los más flagrantes caos de los últimos años fueron ante la selección de Albania (empate a cero casero en el 2008) y la igualada del pasado octubre contra la de Irlanda del Norte (1-1, también en casa).

En la decepcionante actuación de la selección no solo pesan aspectos mentales. Endeble en defensa y atropellada en ataque, la Portugal más errática regresó en los últimos partidos.

La presión coordinada y asfixiante de su centro del campo -marca de Bento- ha dado lugar a movimientos tácticos descoordinados, que desnudan a la zaga.

Con la igualada en Medio Oriente, los portugueses ya suman cinco partidos seguidos sin ganar, tres oficiales (dos empates y una derrota) y dos amistosos (un empate y una derrota), una serie que no se reproducía desde el 2007.

A pesar de las notables actuaciones de su capitán Ronaldo -otrora criticado por el rendimiento con su país-, el juego luso se diluye cada vez más frente a conjuntos que permiten pocos espacios. Sin futbolistas especialmente creativos, los ataques se gestan a ráfagas, mientras que en el proceso defensivo se detectan momentos de desconcentración.

"Hoy erramos bastante y en el próximo partido (ante Azerbaiyán) no podemos errar tanto. Queríamos ganar. Estamos un poco tristes, pero vamos a luchar hasta el final y tenemos que aprender con los errores", aseveró el central del Real Madrid Pepe, que compartió eje con Bruno Alves, apuntado como uno de los culpables del descalabro.

Sin su estandarte Cristiano Ronaldo -hoy vio una amarilla que le impedirá jugar-, Portugal asume el encuentro de Bakú del próximo martes como una crucial prueba para ahuyentar su peligrosa atracción a vivir en la cuerda floja. EFE

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