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Cuba celebra por segundo año consecutivo el Viernes Santo como festivo

La Habana, 29 mar (EFE).- Cuba celebra hoy el Viernes Santo como festivo, por segunda vez, tras el "receso laboral" que el Gobierno volvió a aprobar este año por la conmemoración católica.

Como parte de la celebración, el cardenal cubano Jaime Ortega ofició el "Sermón de las siete palabras" en la Catedral de La Habana, en el que arremetió contra la violencia y la venganza, y aludió en particular al conflicto que agita a Siria, donde se enfrentan fuerzas leales al gobernante Bachar al Asad y opositores.

"Quienes tratan de vencer la violencia con más violencia hacen que el ser humano se convierta en una fiera, y que la guerra destruya a los pueblos", afirmó Ortega durante el rito de Viernes Santo que fue transmitido en directo por un canal nacional de la televisión estatal.

El también arzobispo de La Habana señaló que "ahora la guerra de Siria, el desquite, la venganza, el cobrarme lo que me han hecho, el ajuste de cuentas, es el modelo duro y violento seguido por muchos en esta hora de la historia".

En su aguda crítica a la violencia, el prelado la identificó como "el gran mal de la humanidad", y a lo largo del rito hizo insistentes llamados a "crecer en la fe".

"La falta de fe es la más honda soledad", dijo el cardenal cubano ante un auditorio cosmopolita, en el que se mezclaron decenas de fieles de la comunidad católica local con un flujo permanente de turistas de diversas nacionalidades.

Mexicanos, argentinos, alemanes e ingleses hasta algunos procedentes viajeros de la lejana China, entraron al templo de estilo barroco, construido en el siglo XVIII, localizado en el corazón de La Habana Vieja, en la zona más antigua de la ciudad.

Uno de los feligreses presentes en la ceremonia, el escritor Fabián Ortiz, dijo a Efe que "ha sido una bonita oportunidad de poder asistir a esta celebración después de que el Gobierno decidió declarar el día no laborable".

Este es el segundo viernes de Semana Santa que se celebra como día de descanso en Cuba desde inicios de la década de los sesenta, cuando la revolución de 1959 liderada por Fidel Castro lo eliminó del calendario.

El Gobierno de la isla decretó el festivo del Viernes Santo este año después de que en 2012 restituyó de manera "excepcional" esa conmemoración religiosa tras una petición que el papa Benedicto XVI le hiciera al presidente Raúl Castro a raíz de la visita pastoral que realizó a Cuba del 26 al 28 de marzo de ese año.

Ese pedido de Joseph Ratzinger, ahora papa emérito, dio continuidad a la realizada por su antecesor, Juan Pablo II, cuando estuvo en Cuba en 1998 y expresó su deseo al entonces presidente de la isla, Fidel Castro, de que el 25 de diciembre fuera declarado festivo de Navidad, a lo cual el líder cubano accedió.

El viaje a Cuba de Benedicto XVI fue visto como un nuevo paso de avance y distensión en las relaciones entre la Iglesia católica y el Gobierno cubano, tras vivir periodos de crisis, tensiones y altibajos en los últimos cincuenta años.

"Es un día especial para los religiosos en todo el mundo que creo debe mantenerse definitivamente como no laborable en Cuba para que los que somos religiosos podamos cumplir con nuestras tradiciones", dijo a Efe, María Elena Hernández, una enfermera de 46 años.

Por su parte, Lázaro Vázquez, de 28 años y empleado de un restaurante particular de La Habana, dijo que para él "será un día de trabajo igual que otro del año, porque mi centro cierra los lunes, pero pienso quizá nos favorecerá con más clientes".

Marta Gell, una jubilada de 69 años, se manifestó "contenta" con este día de asueto "que podremos dedicar a nuestros rezos y plegarias, ir a la iglesia y compartir con la familia".

El arzobispo de La Habana, como ya es habitual en estas fechas, también encabezará el vía crucis que hace un recorrido por el centro histórico de la capital cubana, en tanto los templos permanecen abiertos y ofrecen oficios hasta la noche.

Para esta noche, también está anunciada la trasmisión diferida de la ceremonia del vía crucis presidido por el recién elegido Sumo Pontífice, Francisco, en el Coliseo Romano. EFE

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