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Los condenados del "juicio del siglo" en Brasil quedan más cerca de la cárcel

Eduardo Davis

Brasilia, 19 abr (EFE).- Los 25 condenados en el "juicio del siglo", que juzgó las corruptelas que en 2005 estremecieron a Brasil y al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, quedaron hoy más cerca de la cárcel con la publicación oficial de las sentencias.

El resumen del juicio, un documento de unas 10.000 páginas que detalla las sentencias y los seis meses de debates que llevaron a ellas, fue publicado hoy en el Diario Electrónico de la corte y el próximo martes será recibido físicamente por los abogados de los reos.

A partir de ese momento se abrirá un plazo de diez días para que las defensas presenten sus últimos alegatos, en función de los cuales la corte pudiera revisar algunas de las condenas.

Tras ese definitivo análisis serán ejecutadas las sentencias, lo cual se espera que ocurra antes de julio próximo y supondrá el encarcelamiento de trece condenados a régimen cerrado.

Otros doce reos, condenados a menos de ocho años de prisión, se beneficiarán de un régimen semi-abierto, que les obligará a dormir tras las rejas hasta que cumplan la sentencia.

Las penas sumadas llegan a casi 280 años de cárcel y la más dura le fue aplicada al publicista Marcos Valerio Fernandes (40 años), quien puso sus empresas al servicio de una red de corruptelas tejida por el Partido de los Trabajadores (PT) en 2002, cuando Lula ganó las elecciones por primera vez.

Según el Supremo, esa vasta red se mantuvo activa entre 2002 y 2005 y movilizó al menos 153 millones de reales (hoy 76,5 millones de dólares), en su gran mayoría de origen público, que fue desviado hacia las empresas de Fernandes y luego transferido al PT.

Ese dinero, según se comprobó en el juicio, sirvió para financiar campañas del PT y sobornar a dirigentes de cuatro partidos a fin de construir la mayoría parlamentaria que el Gobierno de Lula no había logrado en las urnas en las elecciones de 2002.

El más relevante de los condenados es José Dirceu, exministro de la Presidencia y en la época "hombre fuerte" del Gobierno de Lula, de quien ha sido un fiel escudero durante las últimas tres décadas.

Dirceu fue calificado por la corte como "jefe de la pandilla" y recibió una pena de diez años de cárcel, pese a que niega toda su responsabilidad y amenaza con apelar a tribunales internacionales.

Este jueves, en vísperas de la publicación de las sentencias, el exministro reiteró que pretende acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a otros organismos para denunciar que ha sido condenado "sin pruebas" y en lo que califica de "juicio político".

Sin embargo, en una reciente visita a Brasil, el presidente de esa comisión, el peruano Diego García-Sayán, dejó muy claro que ese organismo no puede revisar una sentencia dictada por un Tribunal Supremo y menos aún en asuntos de corrupción.

El propio presidente del Supremo, Joaquim Barbosa, quien fue instructor del proceso, reiteró hoy que la justicia es "soberana" y que los reos tuvieron las más amplias garantías de defensa, por lo que no caben acciones en tribunales internacionales.

Junto con Dirceu, fueron condenados otros líderes del PT que en la época eran parte del "entorno íntimo" de Lula, como el entonces presidente de esa formación y actual diputado José Genoino, el tesorero del partido en la época, Delubio Soares, y el expresidente de la Cámara Baja y aún parlamentario Joao Paulo Cunha.

Entre los condenados también hay miembros de los cuatro partidos sobornados por el PT, que aún integran la coalición que respalda al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, sucesora y pupila de Lula.

Estas son el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el Partido Progresista (PP), el Partido Laborista Brasileño (PTB, sigla en portugués) y el Partido de la República (PR), nacido en 2006 tras la desaparición del Partido Liberal (PL), uno de los más implicados en la trama.

Pese a su cercanía con la mayoría de los condenados, Lula no fue incluido entre los 37 acusados que tuvo inicialmente el proceso.

Sin embargo, en septiembre pasado y tras ser condenado, el publicista Fernandes denunció que el expresidente "sabía" de toda la trama, que "orquestó" las corruptelas y que hasta obtuvo "beneficios personales".

Tras examinar esas declaraciones, el Ministerio Público decidió, hace quince días, iniciar una investigación penal contra Lula en un tribunal de primera instancia, pues como expresidente ya no cuenta con el foro privilegiado que supone el Tribunal Supremo. EFE

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