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México espera a Obama para llevar la agenda más allá del combate al narcotráfico

México recibe el 2 y 3 de mayo al presidente estadounidense, Barack Obama, en una visita destinada a convertir de nuevo a la cooperación económica en la prioridad de las relaciones, después de años en que la lucha contra el narcotráfico acaparó la agenda bilateral.

Es el primer viaje de Obama a México desde que asumió en diciembre el gobierno de Enrique Peña Nieto, que ve en esta visita una oportunidad de mostrar que el potencial de las relaciones va mucho más allá de la cooperación contra los poderosos cárteles de la droga.

"Hay una sintonía en los planteamientos que han hecho ambos gobiernos (...) que permite hablar en ambos lados de la conveniencia y de la necesidad de balancear y diversificar la relación", expone Sergio Alcocer, subsecretario (viceministro) de Relaciones Exteriores para América del Norte, en entrevista con la AFP.

El gobierno de México está implementando una nueva estrategia para frenar la violencia del crimen organizado, que marcó la anterior presidencia de Felipe Calderón (2006-2012) por los más de 70.000 asesinatos que se cometieron durante ese gobierno en hechos vinculados con la delincuencia.

Ante el poder de fuego de los cárteles y su profunda infiltración en las policías, Calderón recibió ayuda estadounidense a través de la Iniciativa Mérida, un plan firmado por George W. Bush para transferir 1.900 millones de dólares principalmente en equipos y entrenamiento.

A la vez, Calderón reclamó con insistencia un mayor esfuerzo de Washington en otros frentes como el control de la venta y el tráfico de armas.

En el anterior gobierno "toda la relación bilateral se concentró en la lucha contra el narcotráfico y los demás temas se vieron un tanto castigados. Ahora Estados Unidos tiene la percepción de que fueron demasiados años concentrados en seguridad y quiere darle vuelta a la página", dijo a la AFP el analista Dámaso Morales, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la mayor del país.

"No queremos definir esta relación con México o con otros países en el contexto de la seguridad o la lucha contra el narcotráfico", declaró hace dos semanas el secretario de Estado, John Kerry. "Queremos definirla de manera más amplia en el contexto de las necesidades económicas de nuestros ciudadanos".

Por el momento, en México se mantiene el despliegue del Ejército contra el narcotráfico ordenado por Calderón y las cifras de violencia en el país no han disminuido significativamente.

El gobierno de Peña Nieto cree que es momento de revisar la cooperación con Washington a la luz de su nueva estrategia contra el crimen, fundamentada en un ambicioso plan de prevención de la violencia, mayor coordinación de todas las autoridades y fortalecimiento de la justicia.

La situación en México "ha cambiado y ha cambiado el énfasis del gobierno. Sobretodo el énfasis del gobierno del presidente Peña, que es reducir la violencia a través del esquema de prevención", afirma Alcocer.

"Pero esto no excluye de ninguna manera claudicar en perseguir a los líderes de los cárteles", recalca.

De hecho, el gobierno mexicano presentó este martes de manera espectacular la captura del suegro del narcotraficante Joaquín "El Chapo" Guzmán, quien está prófugo y es el objetivo prioritario de las autoridades antidroga de México y Estados Unidos.

Inés Coronel Barreras, padre de la tercera esposa de Guzmán, es sospechoso de colaborar para el grupo de "El Chapo", el cártel de Sinaloa.

Socios en un tratado de libre comercio desde 1994, México y Estados Unidos quieren estrechar aún más sus relaciones, que ya han alcanzado intercambios por cerca de 500.000 millones de dólares al año y que para ambos resultan estratégicas frente a la competencia de otras regiones en el mundo.

Los mandatarios discutirán medidas para "facilitar el flujo de personas legal, ordenado, seguro y eficiente. También el flujo de mercancías. Mejorar la infraestructura de la frontera y las cadenas logísticas de transportación", describió Alcocer.

México, el tercer socio comercial de Estados Unidos tras China y Canadá, espera la llegada de más inversión desde su vecino del norte en el marco de las reformas constitucionales impulsadas por el gobierno y consensuadas de forma inédita con la oposición.

Entre ellas se cuenta una, ya aprobada, en materia de telecomunicaciones para fomentar la competencia en este apetecido sector y otra, aún en estudio, que permitiría mayor inversión privada en la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) con miras a mejorar su producción.

Sobre la mesa del encuentro entre Obama y Peña Nieto estarán también asuntos relacionados con la educación, innovación, ciencia y migración.

En este último punto se hará presente el proyecto de reforma migratoria en Estados Unidos, bien recibido por México, que contempla legalizar la situación de 11,5 millones de indocumentados, de los cuales, según especialistas, el 60% son mexicanos.

Está previsto que Obama llegue el jueves a la capital mexicana y se entreviste esa misma jornada con Peña Nieto. En la mañana del viernes ofrecerá un discurso dirigido a jóvenes mexicanos en el emblemático Museo de Antropología, antes de partir a otra breve visita a Costa Rica.

gbv/yo/hov

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