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En homenaje recuerdan el amor de Carlos Fuentes a México y su universalidad

México, 19 may (EFE ).- El escritor Carlos Fuentes fue recordado hoy en su primer aniversario luctuoso como un autor profundamente mexicano y a la vez universal, en un homenaje que le rindieron intelectuales y académicos en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México.

Durante una mesa redonda titulada "El universo de Carlos Fuentes", el escritor Gonzalo Celorio señaló que "desde muy joven Fuentes enfocó sus preocupaciones sociales, intelectuales, estéticas y culturales en la realidad mexicana, pero también en la del mundo entero".

"Esto le permitió una vasta comprensión no sólo de la cultura, la literatura y el arte, sino también de la política, de los conflictos internacionales, de las religiones, de las ideologías", expuso en un repleto auditorio del majestuoso recinto, que habilitó salas auxiliares para que los más de 500 asistentes de las más diversas edades siguieran las ponencias.

Citando al propio homenajeado, Celorio añadió que "hay que reflexionar sobre qué nos une como mexicanos sin desdeñar lo que nos diferencia como ciudadanos".

En su oportunidad, el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Juan Ramón de la Fuente refirió que "México fue la gran pasión de Carlos Fuentes, y precisamente fue por eso también su gran obsesión".

"Su historia (de México fue) analizada, su territorio recorrido, su dinámica social rigurosamente descrita, su voluntad interpretada y su alma explorada; sus contradicciones, sus aciertos, su ambivalencia, sus habitantes, sus dioses, su vitalidad encarnada en él mismo", dijo De la Fuente.

"Pero fue también universal, porque entendió pronto y bien la enseñanza de Alfonso Reyes, cuya influencia temprana le ayudó a ver que la literatura mexicana era importante por ser literatura, no por ser mexicana", declaró.

Haciendo alusión al título de la mesa redonda, el escritor y comentarista político Federico Reyes Heroles señaló a su vez que Fuentes no tenía un solo universo, sino muchos "y nunca se cansó de nutrirlos, de crecer".

Su memoria geográfica, expuso, "brincaba de un arrabal en Buenos Aires a Nueva York; de su innegable romance con la Ciudad de México, de la cual se quejaba con amor incontenible e inocultable, a un restaurante en Roma o a las calles de París o Praga, o a sus visitas veraniegas a una playa mediterránea, acompañado de varios amigos y también de sus inseparables libretas".

"Pero toda esa peregrinación, todo ese esfuerzo de ubicuidad, regresaba a la razón de ser original, a su máquina de escribir, su estudio, la hoja en blanco, los pocos metros cuadrados donde su imaginación galopaba gracias a los millones de millas acumuladas en sus viajes, gracias a su disposición a crecer", añadió.

Para Fuentes, continuó, "la construcción del gran universo de la verdadera cultura surgía de las confrontaciones; esa era la única forma de crecimiento, de ampliación de los horizontes".

"No es lo indígena contra lo español, sino lo indígena y lo español, lo español y lo árabe, lo anglosajón con lo afroamericano, lo latino con lo europeo. Esas aguas turbulentas de la confrontación cultural no le generaban resquemor; al contrario, le apasionaban", aseveró.

De acuerdo con Reyes Heroles, de allí surgía la necesidad de Fuentes de "estar sistemáticamente viajando para confrontar realidades, sacudirse de prejuicios, exponerse a la duda, alimentarse de los otros y expandir su sensibilidad personal".

Después de la mesa redonda, se inauguró en el Palacio de Bellas Artes la exposición "Carlos Fuentes, él mismo".

Montada por el artista mexicano de origen español Vicente Rojo, la muestra contiene 70 fotografías procedentes de diversas colecciones que muestran la vida pública del intelectual, su vida personal y familiar, y una serie de retratos del escritor.

"La señora Silvia Lemus (viuda de Fuentes) nos ha abierto su acervo personal y nos ha brindado instantes del escritor, el personaje, el amigo y el hombre familiar", indicó Rojo, según un comunicado del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Integrante de la llamada generación del "Medio Siglo", Fuentes nació en la embajada de México en Panamá el 11 de noviembre de 1928 y falleció en la Ciudad de México el 15 de mayo de 2012.

Autor de una extensa obra narrativa a la que el propio Fuentes llamó la "Edad del tiempo", la misma incluye títulos como "Los días enmascarados" (1954), "La región más transparente" (1958), "Gringo viejo" (1985), "La silla del Águila" (2003) y "La voluntad y la fortuna" (2008).

De sus ensayos destacan títulos como "Cervantes o la crítica de la lectura" (1976), "Los 68" (2005), y "La gran novela latinoamericana" (2011).

Entre los muchos premios que recibió en vida destacan el Cervantes (1987), el Príncipe de Asturias de las Letras (1994), el de Biblioteca Breve por "Cambio de piel" (1967), y el Nacional de Literatura de México (1984). EFE

msc/jrh

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