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Un año después de la matanza de Curuguaty, honran en Paraguay a las víctimas

Santi Carneri

Curuguaty (Paraguay), 15 jun (EFE).- Un año después de la matanza que causó la caída del presidente Fernando Lugo en Paraguay, familiares de las víctimas campesinas acudieron hoy a las tierras donde ocurrió el enfrentamiento entre labriegos y policías para reclamar justicia para los suyos, en cuya memoria sembraron plantas de aguacate.

Campesinos, familiares, activistas de ONG y miembros de partidos de izquierda se congregaron en Curuguaty (nordeste), en un ambiente reivindicativo y sentimental, para una conmemoración que comenzó con una misa en la que muchos de los presentes, que portaban fotos y cruces de madera, no pudieron contener las lágrimas.

Unas 400 personas tomaron después el sinuoso camino de tres kilómetros de tierra roja, anegado por las lluvias, que entre matorrales y algunos cultivos desemboca en las tierras del sector Marina Cué, donde se produjo la masacre.

Once campesinos y seis policías murieron en un enfrentamiento armado durante un desalojo policial de "sin tierras" en una finca cuya propiedad se disputaban el Estado y el empresario Blas N. Riquelme, fallecido poco después.

Por esos hechos están imputados doce campesinos que esperan una audiencia preliminar fijada para el próximo día 19, acusados de homicidio doloso, asociación criminal e invasión de inmueble por el fiscal, Jalil Rachid, quien concluyó que la Policía fue "víctima" de una emboscada en el lugar.

Los campesinos que hoy "tomaron" simbólicamente las tierras de la discordia portaban banderas de Paraguay y pancartas en guaraní y español reclamándolas para la reforma agraria.

"Por los compañeros caídos en lucha, ni un minuto de silencio y una vida de combate" o "Alerta, alerta, alerta al que camina, la lucha campesina para América Latina", coreaban los congregados.

"Marina Cué, pueblo mba'e" (las tierras de la Marina son del pueblo), rezaban muchas de las pancartas escritas en guaraní, idioma que predominó en todos los discursos políticos y de los familiares.

Al llegar al lugar donde ocurrió el tiroteo hace hoy un año, algunos de los familiares de los fallecidos lloraron y gritaron mientras señalaban el lugar donde encontraron el cadáver de los suyos al día siguiente, cuando ya la Policía se había marchado.

Varias decenas de agentes policiales y de antidisturbios intentaron evitar el paso de los manifestantes, pero al cabo de unos minutos los dejaron entrar en la finca.

"Dejó seis hijos, el más chiquito pide todos los días ver a su papá. Nos hemos quedado en la calle, solo quiero tierras para trabajar y poder comer", dijo a Efe Elisa Martín, esposa del campesino Arnaldo Reyes, después de plantar una raíz de aguacate en su honor.

El silencio imperante dejaba oír el sonido de la pala penetrando la tierra, solo interrumpido por algunos sollozos de los presentes, mientras las familias plantaban un aguacate por cada víctima.

El concejal de Curuguaty Santiago Martínez aseguró a Efe que el enfrentamiento de los campesinos con la Policía "fue preparado por infiltrados de Riquelme".

"Sus guardias privados se infiltraron entre nosotros, algunos pecaron de confiados y les creyeron, pero eran asesinos", dijo.

"El problema es que la empresa de Riquelme es de las latifundistas con más arraigo político en el país, él financiaba a colorados y liberales", afirmó Martínez.

En Asunción, otro medio centenar de campesinos marchó por el centro de la ciudad hasta la Fiscalía para reclamar justicia y en la Agrupación Especializada de la Policía se celebró un acto en memoria de los agentes caídos en Marina Cué.

El presidente del país, Federico Franco, que asumió el poder tras la destitución de Lugo el 22 de junio pasado, pidió a la familia Riquelme "que desista de cualquier acción" sobre esas tierras y reiteró que son del Estado, según declaraciones en Isla Po'i (región del Chaco) que difundió la agencia estatal IP.

El abogado Vicente Morales reiteró hoy el pedido de la defensa de que se aclare la propiedad de la tierra antes de que comience el juicio penal y acusó a la Fiscalía de conducir una investigación "parcial", centrada sólo en la muerte de los policías.

"Nuestros representados son inocentes, no tienen ninguna responsabilidad en los hechos que se le atribuyen", dijo a Efe Morales, quien denunció que la Fiscalía ha ocultado pruebas, "armado escenas del crimen" y "violado todas las reglas procesales" para llegar con su investigación a una "conclusión prediseñada". EFE

sct-ja/dmt

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