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El dinero no da la felicidad en los distritos más ricos de Argentina

Nerea González

Buenos Aires, 17 jun (EFE).- Los habitantes de la capital argentina y de la provincia de Buenos Aires, los distritos más ricos del país, consideran que la relación con sus familias y amigos es su principal fuente de felicidad por encima de otras cuestiones "materiales" como las finanzas, la vivienda y el trabajo.

Esa es la conclusión que se desprende de los primeros resultados recogidos del Mapa de la Felicidad, un estudio realizado a partir de un sitio web (mapadelafelicidad.com) puesto en marcha a principios de este mes por el diputado Eduardo Amadeo, del opositor Frente Peronista.

En el mapa virtual, que sólo incluye a la capital argentina y la provincia de Buenos Aires, los internautas pueden calificar con qué áreas de sus vidas cotidianas se encuentran más satisfechos.

Pese a que se trata de los distritos de Argentina con mayor PIB, para los bonaerenses y porteños el dinero no es la principal fuente de dicha sino que ese lugar corresponde al amor de sus amigos y familias.

Durante sus primeros días de vida, la página ha logrado la participación de cerca de 15.000 personas y de momento las conclusiones son sólo preliminares aunque sus organizadores esperan que en pocos días se duplique el número de encuestados.

La web ofrece un panel interactivo para medir la felicidad de los ciudadanos a través de trece categorías: salud, transporte, finanzas, vivienda, familia y amigos, libertad, recreación, situación del país, representatividad, relaciones afectivas, desempeño laboral, seguridad y futuro.

Los usuarios pueden calificar cada temática del uno al diez, con puntuaciones del uno al cuatro que recogen una percepción mala o problemática, del cinco al siete una opinión regular o estable, y del ocho al diez una gran satisfacción.

Los resultados se ofrecen en forma de "mapa de la felicidad", que permite consultar por localidades la nota media derivada de las votaciones personales y saber así en qué lugares se disfruta de una vida más plena.

El 8,76 de media que se verifica en la capital contrasta con las bajas puntuaciones de la mayoría de localidades de la periferia de Buenos Aires, que se sitúan por debajo de 5 al verse afectadas por problemas de seguridad y transporte.

A nivel general, incluyendo tanto la capital como la provincia de Buenos Aires, los índices más altos de satisfacción vienen marcados por el amor y el afecto de los amigos y la familia, mientras que las peores calificaciones se registran en las áreas de seguridad, representatividad política y en perspectivas de futuro del país en general.

En declaraciones a Efe, Amadeo se mostró "sorprendido" por "el bajísimo nivel de optimismo" respecto al futuro del país en general, que en el mapa arrojó una puntuación media de 2,83 sobre diez.

En el otro lado de la balanza, las votaciones relacionadas con los afectos se sitúan en torno a los ocho puntos sobre diez.

El objetivo del mapa es "mejorar la calidad de la discusión política en Argentina", aseguró a Efe Amadeo, ya que, a su juicio, la política en este país latinoamericano está "demasiado cargada de conflicto" y es necesario buscar temas que trasciendan ese antagonismo.

"A veces se plantea desde la izquierda que la felicidad es sólo una dimensión burguesa y que hay que centrarse sólo en lo económico. A mí me parece que hay que centrarse de forma integral en la vida de las personas", recalcó el diputado.

Los resultados obtenidos servirán para dar pistas a nivel territorial de aquellos temas en los que es necesario trabajar para que los ciudadanos sean más felices.

Una vez que se alcance un nivel de participación lo suficientemente representativo, se publicará un compendio de conclusiones para cada localidad.

Este estudio se enmarca dentro de la tendencia conocida como "Happynomics" o "economía de la felicidad", sobre la que se publican estudios en el mundo anglosajón, pero también en otros países como Argentina, donde destacan los ensayos del economista Rafael di Tella.

La economía de la felicidad se basa en el principio de que el nivel de ingresos no es el único factor que interviene a la hora de medir la satisfacción de la vida ciudadana dentro de las sociedades modernas. EFE

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