La AIE menos optimista para la demanda de gas debido a Europa

La parte del gas natural en el paquete energético mundial aumentará de aquí a 2018 a un ritmo más flojo al estimado anteriormente, debido entre otros a la crisis de las centrales de gas en Europa, advirtió el jueves la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

En su informe anual sobre el mercado del gas, publicado durante el Foro económico de San Petersburgo en Rusia, la AIE estimó que el mercado de gas crecería un 2,4% anual de media en los próximos 5 años, cuando el año pasado la previsión era de en torno a un 2,7%.

El consumo mundial de gas debería así pasar de 3,427 billones de metros cúbicos el año pasado a cerca de 4 billones en 2018.

La AIE explica la reducción de su previsión por una demanda más débil en Europa y las dificultades que frenarán el crecimiento de la producción en Oriente Medio y en África del Norte.

En el Viejo continente, el consumo de gas decae desde 2011, afectado por la crisis económica, y la competencia en la producción de electricidad de carbón estadounidense (cuyos precios cayeron a su vez debido al gas de esquisto).

La demanda europea debería así caer el año que viene a 499.000 millones de metros cúbicos, su nivel más bajo desde 2002, antes de volver a subir muy lentamente.

A la inversa, China debería asegurar el 30% del crecimiento de la demanda en gas mundial en los cinco años que vienen, apostando por esta energía menos contaminante que el carbón o el fuel.

Entre las otras aportaciones de este informe, la AIE avanza que la producción no convencional de gas, es decir la extracción de gas de esquisto, "seguirá siendo un fenómeno norteamericano" a medio plazo.

En efecto, si otros países se lanzan en la exploración de recursos de gas de esquisto, entre otros en Europa, las perspectivas de producción se ven trabadas por "obstáculos geológicos, de infraestructuras y medioambientales, y una falta de aceptación social".

A pesar de estas previsiones contrastadas, la AIE, que defiende los intereses de los principales países consumidores de energía, estima que el gas natural sigue en plena "edad de oro", después de haber desempeñado un papel secundario a la sombra del petróleo, debería seguir viendo como se desarrollan sus usos y sus cuotas de mercado desarrollarse a nivel global, entre otros en el transporte.

Según sus cálculos, la demanda mundial de gas aumentó desde 2011 (fecha en la que la AIE evocó por primera vez una "edad de oro") en 124.000 millones de metros cúbicos, el equivalente a la producción noruega.

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