Brasil tendrá el próximo año su primer centro de investigación del grafeno

Stefanie Silveira

Sao Paulo, 29 jun (EFE).- Un material flexible, impermeable, de gran conductividad y extremadamente duro puede sonar a ciencia ficción, pero existe, se llama grafeno y será el foco del primer centro de investigación de ese tipo en Brasil, según relató a Efe su responsable, Eunezio Antonio Thoroh de Souza.

Con previsión de inauguración para el primer semestre de 2014, el Centro de Pesquisas Avanzadas en Grafeno, Nanomateriales y Nanotecnología de la Universidad Presbiteriana Mackenzie (MackGrafe), en Sao Paulo, quiere dominar las técnicas de obtención del grafeno, conocido como la materia prima del siglo XXI.

Con apoyo financiero de la estatal Fundación de Amparo a la Pesquisa del Estado de Sao Paulo (Fapesp) y primero de su género en el país, el centro va a contar con equipos sofisticados distribuidos en 6.500 metros cuadrados de área.

La inversión realizada en la estructura del centro es de 15 millones de dólares.

El grafeno, ya catalogado como el material más resistente del mundo, es un cristal bidimensional de átomos de carbono, organizados en una red de estándar hexagonal.

En comparación con una substancia del cotidiano, una hoja grande del material es mucho más delgada que el espesor de una película de plástico.

El material fue descubierto en 2004 por los investigadores rusos Andre Geim y Konstantin Novoselov, de la Universidad de Mánchester, y por su trabajo la pareja de científicos ganó el Premio Nobel de Física en 2010.

Para obtener el material, ellos realizaron el proceso de exfoliación, que utiliza una cinta adhesiva y una placa de grafito.

Según detalló a Efe el coordinador del MackGrafe, el profesor Eunezio Antonio Thoroh de Souza, además del proceso de exfoliación, el centro brasileño también irá a dominar la técnica del crecimiento del material.

En el primer proceso, es necesario buscar el grafito natural y realizar la exfoliación mecánica con cinta adhesiva o química y un solvente.

Este proceso puede ser utilizado para sólo un tipo de producción de componentes y, por eso, el centro pretende desarrollar también la técnica de crecimiento que parte de un hidrocarburo en estado gaseoso, que es calentado e inyectado en un tubo con una hoja de cobre y el grafeno termina depositando en la superficie del metal.

Thoroh de Souza esclareció que las propiedades del grafeno son superlativas, lo que hace que ese material tenga diversas aplicaciones.

El material es transparente, flexible, se estira, es impermeable hidrofóbico (repele el agua), fuerte, conduce calor y soporta una densidad de corriente eléctrica muy grande, teniendo así una mayor conductividad que el cobre.

Además, el grafeno puede ser aplicado en varios sectores de la industria automotriz, aeroespacial, biomédica, telecomunicaciones, electrónica, de energía y de componentes y sensores.

"El potencial mercado dentro de diez años es algo cercano al billón de dólares y por eso, en el MackGrafe, tendremos todas las técnicas de obtención. Los otros procesos ya están siendo hechos y ahora sólo falta el del crecimiento", explicó el científico.

El centro se dedicará a la investigación, sin exportar o fabricar productos, pero con el propósito del control de la tecnología para que Brasil no dependa de otros países.

De igual manera, el centro buscará fomentar la creación de proyectos de investigación por parte de empresas que quieran desarrollar productos innovadores con el material.

"Justifica intercambiar una tecnología cuando hay cosas que la otra no hace y la tecnología del grafeno va a hallar un espacio pensando en esas propiedades superlativas", apuntó.

Para el científico brasileño, "el desafío para nosotros, como hombres de ciencia, es que sea posible que un diseñador pueda realizar un proyecto totalmente diferente, no para substituir otros componentes, sino para crear un mundo nuevo, hacer cosas que otros no hacen.

La importancia del grafeno mundialmente es tan grande que la Comunidad Europea lanzó el programa "Flagship", que destina 1.000 millones de dólares para la investigación sobre el material en varios países. EFE