PRI y oposición se atribuyen victoria clave en tensa elección local en México

El oficialista PRI y la candidatura unitaria rival del PAN y el PRD anunciaron su triunfo en la elección a gobernador del emblemático estado de Baja California, el principal cargo en juego de los comicios locales de este domingo, ensombrecidos por graves acusaciones cruzadas y actos de violencia.

Minutos después del cierre de urnas en Baja California, tanto el presidente del PRI (Partido Revolucionario Institucional), César Camacho, como el del PAN (Partido Acción Nacional, conservador), Gustavo Madero, aparecieron ante los medios para anunciar que las encuestas daban como ganadores a sus candidatos.

"Los ciudadanos bajocalifornianos han optado por el PRI y sus aliados por cuanto a la gobernatura del estado de Baja California y han decidido mayoritariamente que su próximo gobernador sea Fernando Castro Trenti", sentenció Camacho desde Tijuana, la principal ciudad de Baja California y fronteriza con San Diego (California).

"Nuestro candidato (Francisco) 'Kiko' Vega es el próximo gobernador de Baja California", declaró por su parte Madero, también desde Tijuana, cuyo partido presentó esta vez candidato conjuntamente con el PRD (Partido de la Revolución Democrática).

Después de recuperar la presidencia el año pasado con Enrique Peña Nieto, el PRI aspira a dar un golpe de autoridad arrebatándole al PAN ese estado emblemático para la formación conservadora, que ganó en 1989 rompiendo el monopolio de poder que ostentaba el PRI desde hacía 60 años.

La pérdida de Baja California, cuyo gobierno ha mantenido los últimos 24 años, sería un duro golpe para la dirigencia del PAN que encabeza Madero, muy cuestionado por un sector de su partido por su participación en el llamado Pacto por México, un inédito acuerdo a nivel nacional entre gobierno y oposición para impulsar ambiciosas reformas.

En sus intervenciones, los presidentes del PRI y del PAN también se declararon ganadores en otras capitales estatales como Oaxaca (sur) o Aguascalientes (norte), a la espera de que los recuentos oficiales ofrezcan resultados definitivos.

Unos 32 millones de mexicanos estaban llamados a elegir autoridades de 931 de los 2.440 municipios del país, de las cámaras legislativas en 14 de los 32 estados y la gobernación de Baja California, en el primer examen electoral para el gobierno de Peña Nieto.

El mandatario se ha comprometido a reducir la violencia vinculada al crimen organizado, a la que se atribuyeron más de 70.000 asesinatos durante el anterior gobierno del panista Felipe Calderón (2006-2012), pero esta campaña electoral ha sido una de las más cruentas de los últimos años con una docena de candidatos asesinados o agredidos.

La tensión se mantuvo este domingo y los líderes de los tres principales partidos se enzarzaron toda la jornada en un cruce de graves acusaciones sobre actos de corrupción e intimidación en varios distritos. Los dirigentes opositores advirtieron que de la limpieza de las elecciones podría depender la continuidad del Pacto por México.

El incidente más grave de este domingo fue la muerte de un militante del PRI por arma de fuego en el municipio de Coxquihui, en "un posible enfrentamiento por cuestiones partidistas", según dijo a la AFP un vocero del gobierno del estado de Veracruz (este).

Ni las autoridades ni los partidos han informado oficialmente sobre las circunstancias de esta muerte, que se habría producido en un tiroteo en las inmediaciones de una oficina de campaña del PRI.

Otro incidente se registró en la madrugada en Tijuana, cuando fue lanzada una bomba molotov contra la vivienda de una candidata del partido regional Encuentro Social, quien resultó ilesa.

También se reportaron casos de robos de boletas en sedes electorales de Oaxaca y Puebla (centro), entre otras irregularidades.

Los dirigentes del PAN y PRD acusaron al PRI de retomar prácticas de intimidación y compra de votos que emplearon para gobernar México durante 71 años, hasta la victoria del panista Vicente Fox (2000-2006).

Jesús Zambrano, presidente del PRD, afirmó incluso que "en una parte muy importante de los estados, el crimen organizado está actuando para favorecer a los candidatos del PRI". Madero también denunció irregularidades atribuidas a los gobiernos locales del PRI, al que pertenecen 10 de los 14 gobernadores de los estados donde hubo elecciones.

De su lado, el PRI rechazó las acusaciones y también lanzó denuncias de actos de intimidación por parte de la oposición.

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