Iglesia defiende a sacerdote hispano acusado de abuso sexual en EE.UU.

Denver (EE.UU.), 9 jul (EFE).- La Archidiócesis de Denver (EE.UU.) reiteró hoy su respaldo al sacerdote José Sáenz, quien, ya separado de sus funciones pastorales, generó una demanda judicial contra la Iglesia católica por supuestamente haber abusado de una mujer que le pidió ayuda.

El arzobispado reconoció en un comunicado que Sáenz "cometió un error" durante un incidente ocurrido el 4 de julio de 2011 en un hotel de Glenwood Springs (Colorado), cuando una mujer, cuyo nombre real no ha trascendido, deprimida por la muerte de un ser querido, buscó su asistencia.

Según el documento de la Archidiócesis, que cree que "las acusaciones de la demandante se pueden poner en disputa", el caso ya se aclaró cuando las autoridades locales "investigaron el caso en su totalidad" y que Sáenz "no enfrenta ningún cargo criminal".

En varias declaraciones a los medios locales, la portavoz de la Archidiócesis, Karna Swanson, describió la situación como "un encuentro entre dos adultos actuando con consentimiento mutuo".

Swanson afirmó que se trató de una "conducta inapropiada" por parte de Sáenz y que, de ser necesario, el arzobispado de Denver volverá a colaborar con las autoridades policiales.

Sáenz se desempeñaba como pastor de la misión Santa María de la Corona, en Carbondale, una localidad de Colorado situada a 270 kilómetros al oeste de Denver con 6.500 habitantes, de los cuales el 40 por ciento son de origen hispano.

Por su parte, Jeff Herman, abogado de la mujer, identificada como "Jane Doe No. 34", indicó que la demanda que se presentó la semana pasada es en contra de la Archidiócesis y no de Sáenz.

Según Herman, Sáenz realizó el funeral de una persona amiga de "Jane Doe" y, tres meses después, la mujer lo llamó para decirle que estaba deprimida y que tenía pensamientos suicidas, por lo que necesitaba oración.

Sáenz y la mujer, que llegó alcoholizada, se encontraron en un hotel donde "(el religioso) manipuló la situación para tener sexo con ella", de acuerdo con la demanda.

La demandante pide una compensación porque cree que la Archidiócesis "sabía o tenía razón para saber" de la supuesta conducta inapropiada de Sáenz (técnicamente, un empleado del arzobispado), sin haber monitorizado esa conducta y sin haber intervenido para impedirla.

La demanda señala que la mujer, tras su encuentro con Sáenz, sufre de "severas traumas psicológicas", incluyendo depresión, temores constantes, pesadillas, ansiedad y "pérdida del gozo de vivir".

Su abogado indicó que no pudo haber existido sexo consensual debido a que "la mujer estaba demasiado intoxicada" para dar su consentimiento.

Ni el departamento de Policía de Glenwood Springs, donde ocurrieron los hechos, ni el de Carbondale, donde la mujer presentó su denuncia inicial, están investigando o revisando el caso.

La Archidiócesis confirmó que Sáenz ha sido "separado indefinidamente" de sus deberes pastorales. EFE