Presidente mexicano reconoce que se dejaron espacios que ganó el narco

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, admitió este jueves que el Gobierno dejó espacios que ganó el crimen organizado al aludir al recrudecimiento de la violencia en Michoacán (oeste), donde sólo el martes murieron 24 personas en enfrentamientos entre policías y presuntos narcotraficantes.

Desde el miércoles, las fuerzas de seguridad mexicanas tratan de recuperar el control de la violenta región de Tierra Caliente, donde el martes se registraron siete enfrentamientos entre presuntos miembros del cártel de Los Caballeros Templarios y agentes federales, en los que murieron al menos cuatro uniformados y 20 pistoleros.

Según las autoridades, ni el miércoles ni el jueves se registraron nuevos choques en la región, donde desde finales de mayo opera un fuerte operativo policial y militar, pero militares y miembros de autodefensas dijeron a la AFP que el miércoles hubo al menos un choque que dejó un número indefinido de heridos.

"Ha habido espacios que se han dejado, que ha ganado lamentablemente el crimen organizado y por eso tenemos el operativo (...) para la recuperación territorial de la zona donde hay debilitamiento de las autoridades locales fundamentalmente", señaló el presidente a periodistas.

Peña Nieto reconoció, además, que la violencia que se registra en Michoacán "ha pasado a otros estados". "De Guerrero (sur) a Michoacán o viceversa. Hacia el Estado de México (centro) por igual", señaló.

Sin embargo, consideró que el gobierno está "avanzando" en lograr el debilitamiento de las bandas criminales en Michoacán.

Previamente, Peña Nieto anunció que giró instrucciones a la policía federal, la Fiscalía y las Fuerzas Armadas para "reforzar" el apoyo del gobierno a las autoridades de Michoacán. Una fuente de Seguridad dijo a la AFP que, hasta el momento, no se ha registrado ningún refuerzo sino "un reagrupamiento de las tropas".

El vocero del gabinete de Seguridad, Eduardo Sánchez, admitió este jueves que no ha habido ninguna detención en Michoacán después de que en la última semana recrudeciera la violencia en la zona, dejando alrededor de 40 muertos.

El operativo militar que comenzó a finales de mayo, el primer gran refuerzo de seguridad del gobierno de Peña Nieto (2012-2018), se comprometió a resguardar a la población de los ataques de Los Caballeros Templarios y de los choques de éstos con las llamadas "autodefensas", grupos de vecinos que se han alzado en armas este año alegando la indefensión que viven sus comunidades.

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