En solitario, Uruguay trata de cambiar estrategia de lucha contra las drogas

Bogotá, 30 jul (EFE).- Uruguay dará mañana un paso decisivo para pasar de las palabras a los hechos en el debate abierto en América Latina sobre la necesidad de un cambio en la lucha contra las drogas, con el inicio del trámite legislativo para despenalizar la marihuana, una iniciativa sin parangón en la región.

La Cámara de Diputados uruguaya votará este miércoles un proyecto de ley que propone legalizar el cultivo, la distribución y la venta de marihuana, la sustancia ilegal más consumida en el mundo, como una alternativa a las formas tradicionales de lucha contra el narcotráfico, que no han logrado acabar con esa lacra.

Si el proyecto, que es una iniciativa del presidente José Mujica, es aprobado, pasará al Senado y si allí recibe el visto bueno, Uruguay puede contar antes de fin de año con una ley que hace del Estado el regulador de todo el proceso, desde la producción de marihuana hasta su distribución y venta.

La iniciativa ha recibido el apoyo de personalidades como el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y varios expresidentes de la región, y hasta el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Jose Miguel Insulza, ha dicho que es algo que "vale la pena ensayar".

Sin embargo, ningún otro Gobierno americano se ha atrevido hasta ahora a secundar a Mujica y no solo los vendedores sino los consumidores de marihuana enfrentan penas de cárcel.

El presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, ha venido planteando desde 2012 en foros regionales e internacionales la necesidad de debatir la posibilidad de despenalizar el trafico y consumo de drogas, pero en Guatemala no hay proyecto legal alguno para seguir los pasos de Uruguay con la marihuana.

Los países de la OEA tienen pendiente una cita en 2014 para debatir en profundidad sobre la posibilidad de lanzar una estrategia continental contra las drogas, según acordaron en junio pasado.

La OEA ha elaborado un informe para que sirva de base para un debate, en el que se sugiere a los Gobiernos que consideren despenalizar el consumo de drogas y considera que hay "signos" en favor de la legalización de la marihuana, pero ningún "apoyo significativo" para hacer lo mismo con otras sustancias.

"No tenemos objeción a que se lleven adelante (leyes que legalicen la marihuana). No las acompañamos de forma abierta porque no tenemos el mandato de los países miembros, pero entendemos que este es un tema abierto. El camino para la legalización de la marihuana está abierto", dijo Insulza en Montevideo hace unos días.

La despenalización de la marihuana y otras drogas tiene enemigos declarados como el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien considera que equivale a decir "estamos derrotados" por el narcotráfico y a "legalizar el crimen".

De manera menos enfática, los otros Gobiernos de Centroamérica, una región donde el narcotráfico ha plantado los pies con fuerza para desde allí llevar la droga a EE.UU., se han manifestado también contrarios a la despenalización, salvo Guatemala.

El Gobierno de Colombia, un país productor de drogas que ha sufrido por ello todas las plagas del narcotráfico, como el de Guatemala, también ha propuesto en escenarios internacionales un debate para reconsiderar la estrategia mundial antidrogas, aunque no se ha referido expresamente a la despenalización como opción.

En México, otro país que está en primera línea de fuego de la lucha contra el narcotráfico, está creciendo el debate sobre la necesidad de despenalizar el consumo de marihuana, pero el Gobierno considera que no es la solución ni "la política pública adecuada".

A este debate se ha vinculado especialmente el expresidente Vicente Fox, quien fue recientemente el anfitrión de una conferencia sobre la legalización de la marihuana y dijo que, si fuera legal, él mismo podría cultivarla.

En Brasil, donde como en el resto de América está penalizado el tráfico y consumo de drogas, el Supremo Tribunal Federal (STF) analiza desde hace varios meses una demanda para que declare inconstitucional un artículo de la Ley de Tóxicos que tipifica como delito el uso de marihuana para consumo propio.

En Argentina, un tribunal de alzada declaró en noviembre pasado la inconstitucionalidad de la norma que castiga el cultivo de plantas de marihuana para consumo personal.

Ya en 2009 la Corte Suprema de Justicia argentina había declarado inconstitucional el castigo del consumo de marihuana en adultos, siempre que se realice en privado y no implique riesgos para terceros, pero la penalización sigue vigente.

Según un informe de 2011 de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad), entre 129 y 191 millones de personas, lo que representa entre 2,9 % y 4,3 % de la población de edades entre 15 y 65 años había usado marihuana en el último año

La cifra de consumidores adultos americanos era de alrededor de 40 millones cuando se hizo ese informe y los países con mayores tasas eran Canadá, Belice, Estados Unidos y Barbados.

En EE.UU., que produce e "importa" grandes cantidades de marihuana, el consumo de esta droga extraída de la cannabis sativa para uso médico está permitido en algunos estados y en 17 estados está despenalizada la posesión de pequeñas dosis.

Además, hay un estado, Colorado, donde desde mayo pasado está regulada la venta, la producción y los impuestos sobre la marihuana para uso recreativo.

El gobernador John Hickenlooper firmó un paquete legislativo por el que se permite a los adultos mayores de 21 años poseer hasta una onza de esta droga (unos 28 gramos) o comprar en las tiendas autorizadas que se espera que abran a partir de enero de 2014, algo en sintonía con el proyecto uruguayo. EFE