Exilio dice que Fidel Castro ya no manda, pero frena reformas urgentes

Emilio J. López

Miami (EE.UU.), 12 ago (EFE).- Importantes figuras del exilio cubano en Miami consideraron hoy que Fidel Castro, quien cumple este martes 87 años, "ya no manda" y vive un "declive vertiginoso", aunque su mera existencia es un "freno" a las reformas urgentes que se deben acometer en la isla.

Este será el octavo cumpleaños de Fidel desde que delegó el poder el 31 de julio de 2006 por una grave enfermedad, pero para el exilio cubano no hay nada que celebrar.

"Fidel ya no manda y su decrepitud se interrumpe con destellos cada vez menos frecuentes de lucidez, pero su mera existencia es un freno a las reformas urgentes que el país necesita", destacó a Efe el escritor y periodista cubano exiliado Carlos Alberto Montaner.

Con sarcasmo, Montaner describió a Fidel Castro como una "especie de 'zombie' estalinista que vaga dando tumbos entre las filas del poder".

Huber Matos, el único de los comandantes históricos de la revolución cubana exiliado, dijo a Efe que Fidel Castro es, "a estas alturas", un "viejo achacoso cargado de culpa por la traición al pueblo cubano" y por las "muchas desgracias que ha traído al mundo".

Matos, que ha cumplido ya los 94 años, se mostró muy escéptico ante la posibilidad de una "recuperación rápida" del país si el sistema comunista llega a caer.

"Cuando se acabe todo este período, vamos a tener que refundar la República", no sólo en el ámbito institucional sino en el terreno de los valores éticos y morales, apuntó.

"El daño que Fidel ha hecho va a demorar mucho en curarse. Se han perdido los valores morales por completo (en la isla). La gente ha aprendido a robar, a mentir", dijo el excomandante, quien estuvo veinte años preso por divergencias ideológicas con Fidel Castro.

No obstante, Matos mostró su voluntad férrea de vivir "con la esperanza de ver el cambio en Cuba y dar consejos para refundar la República", que hoy es una "finca grande manejada por los Castro y un pueblo desesperado por el hambre y la pérdida de valores".

"El declive de la imagen de Fidel Castro ante el pueblo cubano y la comunidad internacional es vertiginoso y se dan cuenta de que fue un militarote latinoamericano", apuntó, por su parte, Ramón Saúl Sánchez, presidente de la organización del exilio Movimiento Democracia.

Pero lo doloroso, resaltó Saúl Sánchez, es que "decenas de miles de vidas que Fidel cercenó no puedan tener su cumpleaños, mientras él si lo celebra todavía".

En opinión del activista cubano, el "peor castigo" para Fidel Castro es el que encara en estos momentos: el fracaso de un sistema y un régimen impuesto por la "fuerza del fusil y el atropello", y no por la "fuerza moral", y contra el que se rebelan los cubanos.

"Ese es su peor castigo. La vida es sabia", apostilló.

Para Orlando Gutiérrez, director del Directorio Democrático, la figura e imagen de Fidel ha sufrido un "gran deterioro ante el pueblo de Cuba" y la "gente que piensa sabe que es un asesino y un mafioso" y uno de los "grandes arquitectos del totalitarismo del siglo XX".

Gutiérrez calificó de "absolutamente despreciables" las felicitaciones y reconocimientos que envían todos los años algunos Gobiernos latinoamericanos y presidentes aliados a Fidel Castro por su onomástica.

"La inmensa mayoría de los cubanos no comparte esos festejos y hubieran deseado que este hombre no hubiera nacido", sentenció Gutiérrez, quien opina que pese a que Fidel Castro "ya no atiende los asuntos diarios del Estado", sí mantiene una influencia clave en temas como la "ocupación del Venezuela".

Castro "tiene cero capacidad de influencia" en los asuntos de estado, pero la "junta militar que gobierna Cuba y heredó el poder de Fidel mantiene el régimen totalitario que le mantuvo a él con el poder absoluto", subrayó a Efe Antonio Díaz Sánchez, miembro del consejo coordinador del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) en Miami.

En concreto, Fidel Castro ya no es siquiera una "figura consultiva" y su figura es utilizada por un régimen encabezado por su hermano Raúl, entregado al nepotismo de "familiares y seguidores que emplean un mecanismo de simulación de voluntad de cambio", dijo Díaz Sánchez. EFE