China: empieza proceso de Bo Xilai entre fuertes medidas de seguridad (tribunal)

El proceso del exdirigente Bo Xilai, protagonista de un sonado escándalo que conmocionó al Partido Comunista chino, se abrió este jueves en el este de China, anunció el tribunal.

Bo, de 64 años, juzgado por corrupción, malversación de fondos y abuso de poder, estaba presente en el banquillo de los acusados cuando el presidente del tribunal penal anunció la apertura de la audiencia, precisó el tribunal en un microblog oficial.

Este es un dossier "extremadamente complicado", advirtió el juef principal, Wang Xuguang, citado por el mismo canal.

Numerosos policías uniformados y cientos de curiosos se encontraban en el exterior del tribunal popular de Jinan, provincia oriental de Shandong, según una periodista de la AFP en el lugar.

En el mismo microblog oficial, el tribunal colgó una foto de la quinta sala donde se celebran los debates, antes de la apertura de puertas.

El pretorio está equipado con cámaras y dos grande pantallas de circuito cerrado. Varias filas de asientos pueden acoger al público.

Al fondo de la sala se encontraba el asiento del presidente, que está secundado por dos magistrados asesores.

El tribunal indicó más tarde los nombres de los 110 miembros del público, cuidadosamente seleccionados: entre ellos cinco familiares de Bo Xilai, dos personas de su entorno, 19 periodistas y 84 representantes de la sociedad china.

Detenido en marzo de 2012, el carismático Bo no había sido visto en público desde hace 17 meses. Teóricamente, este exmiembro de la poderosa oficina política del Comité Central del Partido Cominista chino puede ser condenado a muerte.

La duración del proceso no fue precisada oficialmente pero los observadores creen que será corto, de uno o dos días. La presa extranjera no pudo entrar en la sala de audiencia.

Los tribunales chinos actúan bajo control directo de las autoridades comunistas y los analistas estiman que largas negociaciones en la cúspide del poder han permitido decidir ya el veredicto que será anunciado.

La comparecencia de Bo Xilai se produce prácticamente un año después de la condena de su esposa, Gu Kailai, por el asesinato de un hombre de negocios británico amigo del matrimonio.

La revelación de este homicidio precipitó la caída de Bo, que aspiraba a funciones de mayor rango y utilizaba el auge de Chongqing, la metrópolis que dirigía con mano dura, como trampolín hacia la cima del poder.

La caída de este exministro de Comercio, hijo de una figura de la Revolución y ferviente neomaoísta, conmocionó a la clase dirigente comunista y sacó a la palestra fracturas en el partido único que sin embargo quería demostrar unidad.

El caso Bo Xilai ha pesado mucho a lo largo de 2012 en la organización del 18º congreso del PC chino, que ha renovado el equipo de dirigente de la segunda potencia del mundo.

Entre el público agolpado en el exterior del palacio de justicia de Jinan se encontraban numerosos partidarios de Bo, que presidió el vertiginoso crecimiento de Chongqing, una ciudad-laboratorio de 33 millones de habitantes convertida en polo económico esencial.

"Te rindo homenaje", exclamó varias veces He, un empleado que trabaja parte del año en Chongqing.

Este hombre cincuentón confió a la AFP que tomó un avión de noche para apoyar a Bo Xilai sin haber hablado con su familia debido a la extrema sensibilidad de este proceso.

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