Brasil investigará las complicidades que permitieron a Pinto huir de Bolivia

Eduardo Davis

Brasilia, 24 ago (EFE).- Brasil admitió hoy tácitamente que pudo haber irregularidades en la llegada a Brasilia del senador boliviano Roger Pinto, quien según un legislador contó con complicidad oficial brasileña para burlar a las autoridades de La Paz y huir de su país.

Pinto llegó a la capital brasileña hoy y, según el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño, Ricardo Ferraço, para abandonar la embajada del país en La Paz, donde estaba acogido hace más de un año, tuvo a su disposición un coche oficial y una escolta de "fusileros navales".

La cancillería brasileña divulgó un comunicado en el cual dijo que fue "informada" hoy de la llegada de Pinto al país.

La nota indica que ese despacho investigará las "circunstancias" en las que el senador Pinto salió de la embajada y llegó al país, pese a no contar con el debido salvoconducto del Gobierno boliviano.

La cancillería brasileña "está reuniendo elementos acerca de las circunstancias" en que Pinto llegó al país y además ha llamado para consultas al encargado de negocios en La Paz, Eduardo Saboia, a fin de que preste "esclarecimientos", explica el comunicado.

La nota agrega que se "abrirá una investigación" y "se tomarán las medidas administrativas y disciplinarias" que correspondan, con lo cual sugiere que hubo alguna irregularidad en la salida de Pinto, quien estaba en la embajada brasileña desde el 28 de mayo de 2012.

Diez días después de esa fecha, Brasil le concedió el estatus de asilado político, pero el senador no había podido abandonar la legación diplomática porque el Gobierno de Evo Morales se negaba a concederle el salvoconducto necesario.

Según las autoridades bolivianas, Pinto responde ante la justicia en varios procesos por supuesta corrupción, en uno de los cuales ya ha sido condenado a un año de prisión.

Cuando Pinto llegó hoy a Brasilia, fue recibido por el senador Ferraço, quien no dejó dudas de que hubo complicidad oficial en este caso.

Dijo que Pinto salió de la embajada en un coche oficial, con una escolta de "fusileros navales", y que fue llevado por tierra hasta Corumbá, en el lado brasileño de la frontera.

Allí fue "recibido" por agentes de la Policía Federal brasileña y partió hacia Brasilia en un avión privado enviado por Ferraço, quien negó que Pinto sea un "prófugo" de la justicia, como lo califica el Gobierno de La Paz.

"Fue acogido por Brasil como perseguido político", dijo Ferraço, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el más influyente de la coalición que respalda al Gobierno de Dilma Rousseff.

"Era perseguido por denunciar al narcotráfico", apuntó Ferraço, quien consideró la negativa del Gobierno de Evo Morales a concederle el salvoconducto para viajar a Brasil como una "actitud propia de una dictadura arbitraria".

El senador brasileño también sostuvo que Pinto había pasado "455 días en la embajada en unas condiciones absolutamente restrictivas" y que, en su opinión, "no cabe duda de que se está frente a un perseguido político, por la ausencia de democracia en Bolivia".

Según dijeron a Efe fuentes parlamentarias, Pinto ha sido alojado por Ferraço en su propia residencia y planea ofrecer una conferencia de prensa en los próximos días.

Sin embargo, "medirá muy bien" sus palabras, pues "sabe que, como asilado" no puede hacer ningún tipo de declaración política, pues si lo hiciera pudiera perder el estatus que le ha otorgado Brasil.

Pese a que el Gobierno boliviano ha pedido "explicaciones" por lo que ha calificado de "fuga" y ha advertido de que pudiera apelar a Interpol para capturar al "prófugo", la ministra de Comunicación de Bolivia, Amanda Dávila, aseguró que este incidente no empañará las relaciones bilaterales.

"Este caso no afecta las relaciones con Brasil", que siguen "en una situación de absoluta cordialidad y respeto", dijo hoy Dávila, quien apuntó que "el Gobierno boliviano y el presidente Evo Morales han expresado siempre, y lo seguirán haciendo, todo su afecto y respeto a la presidenta Rousseff, como al Gobierno brasileño". EFE