Los incendios no dan tregua a Portugal en la semana más dura del verano

Lisboa, 25 ago (EFE).- Portugal cierra en alerta máxima una semana negra por la oleada de incendios que azota zonas de alto valor ecológico del centro-norte del país y que ha provocado la muerte de una joven bombera y una quincena heridos.

Los distritos interiores de Viseu y Vila Real han sido los más afectados por las llamas, que también alcanzaron la mayor área protegida continental lusa, el Parque Natural de la Sierra de Estrela.

Las elevadas temperaturas, la sequedad del ambiente y rachas de viento moderadas han atizado los centenares de fuegos registrados por día, de los cuales varias decenas han adquirido grandes dimensiones.

El más violento de la semana se cobró el jueves la vida de una bombera de 22 años cuya muerte conmocionó al país y atrajo este sábado a más de mil asistentes a su funeral en Alcabideche (Cascais).

El incendio continúa activo por quinto día consecutivo en el pulmón natural de la sierra de Caramulo (Viseu) y se ha reavivado en dos ocasiones, la última de ellas esta madrugada.

Una responsable de la Autoridad Nacional de Protección Civil lusa (ANPC), Carla Pires, estimó que cerca de 4.000 hectáreas han ardido hasta el momento, incluidas áreas forestales de "gran valor ambiental y patrimonial".

A las 18.30 GMT se concentraba en ese lugar el mayor número de medios de entre los cientos de incendios en activo en el país, con cerca de 400 bomberos, un centenar de vehículos terrestres y varios medios aéreos enviados por Francia.

Además de las altas temperaturas y rachas de viento de hasta 40 kilómetros por hora, los equipos de rescate intentan salvar la difícil orografía de la zona, que ha complicado las tareas de extinción.

Al menos tres vecinos y trece bomberos han resultado heridos por las llamas esta semana, uno de ellos de gravedad y con pronóstico reservado también en el incendio de Caramulo.

En esta campaña estival se han registrado cuatro muertes en tareas de extinción y son cerca de una treintena los heridos entre los efectivos del cuerpo.

Además, un operario de electricidad falleció por una descarga mientras arreglaba una línea afectada por las llamas.

Las autoridades también se vieron obligadas a evacuar este sábado a unas 250 personas de un campamento y un hotel en Covilha, en la sierra de Estrela, a causa de un incendio que requirió más de 300 bomberos para dominar las llamas.

La oleada de fuegos forestales obligó a las autoridades lusas a reforzar el dispositivo de seguridad y solicitar a principios de semana ayuda a España y Francia, países con los que existe un acuerdo de cooperación en materia de incendios.

Dos aviones "Canadair" llegaron de España y trabajaron en el dispositivo de emergencia en la localidad de Góis, distrito de Coimbra, y al menos cuatro medios aéreos franceses actuaron este fin de semana en varios frentes.

Los ministros portugueses de Interior y Justicia, Miguel Macedo y Paula Teixeira da Cruz, respectivamente, se reunieron el viernes con los máximos dirigentes de los cuerpos de seguridad y protección civil para analizar la situación, aunque sin hacer públicas las conclusiones.

La Guardia Nacional Republicana (GNR) cifró en más de 2.000 los militares que se dedican a las tareas de extinción, junto a más de 4.000 bomberos y trabajadores de protección civil.

A pesar de estas medidas, autoridades municipales y el propio Cuerpo Nacional de Bomberos han lanzado duras críticas contra el Gobierno central por la falta de efectividad en las políticas de prevención.

Desde ambas instituciones se denunció la escasa atención a los bosques en invierno y consideraron insuficientes las penas impuestas a los que provocan los fuegos.

Por el momento, Protección Civil mantiene a todo el país en alerta máxima hasta el martes, ante la previsión de que continúen las mismas condiciones meteorológicas.

Los organismos oficiales no han ofrecido datos sobre el número de hectáreas calcinadas o las pérdidas económicas ocasionadas por la oleada de incendios, que se repite cada verano en Portugal.

El país sufrió graves daños por las llamas en 2003, 2005 y 2010, los peores años de las últimas décadas, según los registros oficiales.

En 2012 se calcinaron más de 100.000 hectáreas de zona de bosques y matorrales. EFE