Rousseff dice que Brasil resurge como importante constructor naval mundial

Río de Janeiro, 11 sep (EFE).- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que las políticas de incentivo a los astilleros nacionales permitieron el resurgimiento de la industria naval y ayudaron a Brasil a recuperar su condición como uno de los mayores constructores navales a nivel mundial.

Durante la visita que hizo hoy a un astillero de Río de Janeiro en el que es construida una nueva plataforma marítima para la petrolera estatal Petrobras, la jefe de Estado destacó el resurgimiento de una industria que prácticamente había sido desmontada en Brasil.

"Durante mucho tiempo luchamos para que la industria naval de Brasil pudiese resurgir. Hoy vine aquí y constaté nuestra capacidad de producir", aseguró.

"Podemos mostrarle al mundo que aquella que fue la segunda mayor industria naval del mundo en la década de 1980 resurgió y volverá a ser una de las más importantes", añadió.

La mandataria recordó que en 2003, cuando se desempeñaba como ministra de Minas y Energía en el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva -su tutor político-, Brasil sólo contaba con 2.000 trabajadores en la industria naval.

"Hoy son 70.000 trabajadores. Los empleos antes no eran generados en Brasil sino en Japón, Corea o Singapur", afirmó la presidenta al referirse a la antigua política de Petrobras de encomendar sus embarcaciones y plataformas a esos países asiáticos.

A partir del gobierno de Lula (2003-2010), Brasil puso en marcha una política de nacionalización en las encomiendas de la industria petrolera que beneficia a los astilleros nacionales y prácticamente obliga a los internacionales a montar plantas en el país.

"Nos decían que era imposible o muy caro construir plataformas en Brasil, abrir astilleros, generar empleos para los metalúrgicos en la industria naval. Que eso era un sueño y que estábamos locos", aseguró.

"Ahora veo aquí el acierto de nuestra decisión de construir todo lo posible en Brasil", aseguró durante su visita a la plataforma petrolera P-74.

Fue construida en Inhaúma, un antiguo astillero que había sido desactivado y que Petrobras asumió para fabricar parte de las infraestructuras que necesita para explotar las gigantescas reservas que descubrió en aguas muy profundas del océano Atlántico.

En el mismo astillero, Petrobras planea transformar los cascos de antiguos navíos en cuatro nuevas plataformas marinas, cada una con capacidad para explotar y almacenar 150.000 barriles diarios de petróleo.

Según Rousseff, al confiar en que Brasil puede producir plataformas, sondas y todo lo que la industria petrolera consume y demanda en el país, el Gobierno consiguió reflotar la industria naval y generar miles de empleos calificados en el país.

Para la mandataria, el presal, las reservas descubiertas por Petrobras por debajo de una capa de sal de dos kilómetros de espesor en el Océano Atlántico, representan un "pasaporte para el futuro" de Brasil, no sólo por las riquezas generadas para la industria petrolera y naval sino porque financiará la educación.

La jefe de Estado hizo referencia a la ley que sancionó el pasado lunes y que destina el 75 % de las regalías de la extracción del petróleo del presal a la educación.

La presidenta afirmó que Brasil tendrá que construir entre 15 y 17 nuevas plataformas petroleras tan sólo para explotar el Campo de Libra, un gigantesco yacimiento en el presal que será licitado este mismo año. EFE