El arte y la cultura llegan a la Buenos Aires más pobre

Gastón Trelles

Buenos Aires, 12 sep (EFE).- El arte llegó a la Villa 21, el barrio precario más grande y populoso de Buenos Aires, con la inauguración de un centro cultural que oficiará como sede de la Secretaría de Cultura argentina y será la primera dependencia del Gobierno en una "villa miseria".

"Esto es un milagro", fueron las palabras que eligió la presidenta argentina, Cristina Fernández, el pasado lunes al inaugurar la Casa de la Cultura de la Villa 21, el asentamiento de viviendas precarias que, con 60.000 habitantes, es el mayor de la capital argentina.

El centro cultural, ubicado en la entrada del asentamiento precario del sureño barrio porteño de Barracas, cuenta con una muestra permanente de arte con 49 obras de 44 artistas, un microcine, un auditorio con capacidad para 300 personas y tres salas donde se llevarán adelante distintos talleres artísticos y culturales.

"Me da mucha emoción que me hayan propuesto este trabajo", dijo Nidia Zarza, directora del establecimiento, durante una visita que Efe hizo al nuevo espacio cultural.

Zarza dijo que "es una gran responsabilidad representar a cada chico de la villa" en la que ella también se crió.

Dibujo, hip-hop, teclado, guitarra, percusión, murga y danzas paraguayas -porque en la villa el 70 por ciento de las personas son de esa nacionalidad-, serán algunas de las actividades que se desarrollarán en el centro cultural y en las que participarán "más de 400 chicos de entre 14 y 18 años", detalló Zarza.

"En el barrio hay muchísimas expresiones culturales y lo que vamos a hacer es brindar este espacio abierto para que todos participen", explicó Zarza.

En el salón principal del centro, donde todavía se puede oler la pintura fresca, destaca un gran mural del artista Horacio Sánchez Fariña que, hecho de latas, es una representación del mapa de la villa 21 y cuya elaboración involucró a chicos del barrio a quienes se les enseñó la técnica.

"Que se haya hecho esto en este lugar, siendo habitante de la villa, para mi es un orgullo y una emoción", comentó a Efe Javier Ledesma, encargado del Núcleo de Acceso al Conocimiento del centro cultural, donde se les enseña a los chicos computación y herramientas multimedia.

El lugar también albergará un canal de televisión que, administrado y producido por vecinos del barrio, contará cómo es la vida de las personas que residen en las llamadas "villas de emergencia".

El edificio, un antiguo galpón abandonado de talleres ferroviarios de origen británico, se remodeló a partir del trabajo conjunto entre el Gobierno argentino y organizaciones sociales y eclesiales locales, proceso en el que los habitantes de la villa participaron activamente.

La Casa de la Cultura de la Villa 21 "es resultado del trabajo de todo el barrio, que lo imaginó y lo soñó y estamos muy conmovidos", aseguró Cristian Heredia, presidente de la junta vecinal de la villa.

El centro cultural, que hoy muestra su exterior renovado con colores estridentes, como amarillo, turquesa y rojo, pero sin perder su original arquitectura británica, resalta entre las construcciones humildes del habitual paisaje de la villa ubicada a orillas del Riachuelo, una de las cuencas más contaminadas del mundo.

"La cultura sin duda es un derecho humano esencial que el Estado tiene la obligación de expandir tanto como los otros derechos", dijo a Efe Jorge Coscia, secretario de Cultura de Argentina, quien trasladó su oficina al centro cultural desde Recoleta, uno de los barrios con más poder adquisitivo de Buenos Aires.

Otras oficinas de la Secretaría de Cultura, aunque no todas, también se instalarán en este sitio.

Todavía quedan algunas obras por terminar en el centro, en especial en el auditorio, por lo que la apertura oficial al público será con la muestra inaugural de la exposición de arte que "no pasará de la primera semana de octubre", según aseguró Héctor Scarpati, arquitecto responsable del establecimiento. EFE

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