Policía recupera el control de plaza central de México tras desalojar a maestros

Centenares de policías antimotines mexicanos recuperaron el control de la plaza central del Zócalo empleando cañones de agua y gases lacrimógenos, en un rápido desalojo de los maestros que se resistían a abandonar el campamento y que derivó en disturbios con al menos 40 heridos.

El gobierno venía reclamando a los miles de maestros acampados desde hace semanas en el Zócalo, en protesta contra una reforma educativa, que se retiraran para permitir los preparativos de la fiesta de la Independencia, el festejo más tradicional del país.

La tarde del viernes les fijó un ultimátum para la salida y, a la hora establecida, policías antimotines irrumpieron con tanquetas de agua en esta plaza en la que se encuentra la Catedral y el Palacio gubernamental, que ya estaba prácticamente abandonada.

Unos pocos centenares de maestros y miembros de otros grupos radicales trataron de resistir la entrada de la Policía al Zócalo instalando vallas metálicas en los accesos y lanzando piedras y cócteles molotov contra los agentes, que a su vez arrojaron gases lacrimógenos y lograron dispersarles en unos 15 minutos, constataron periodistas de la AFP.

Tras el desalojo, centenares de manifestantes protagonizaron enfrentamientos con la Policía en calles aledañas del centro histórico, algunos encapuchados y armados con palos de piedra y tubos de hierro.

En la intervención hubo 29 manifestantes y al menos 11 policías que sufrieron lesiones leves por golpes, reportaron la Cruz Roja Mexicana y la Comisión Nacional de Seguridad.

El Comisionado de Seguridad, Manuel Mondragón, afirmó a la prensa que hubo 31 detenidos y que ninguno era maestro. El funcionario no identificó a qué grupo pertenecen pero destacó que habían preparado diversas armas como "tanques de gas para usarlos como lanzallamas".

Un vocero de la Comisión dijo a la AFP que los detenidos son infiltrados que pertenecen a grupos "anarquistas", a quienes las autoridades han acusado de generar disturbios en manifestaciones recientes.

El secretario (ministro) de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, afirmó que la operación de desalojo fue "profesional" y destacó que los policías iban desarmados.

Rubén Núñez, un dirigente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) -la fracción radical del Sindicato Nacional que encabeza las protestas-, afirmó a la prensa al cumplirse el ultimátum que los maestros habían aceptado la retirada de la plaza para seguir negociando sus reivindicaciones con el gobierno.

Núñez y otros dirigentes de la CNTE se desplazaron después a la Secretaría de Gobernación para retomar los diálogos.

Osorio Chong reconoció que la acción del viernes "no soluciona las pretensiones de este grupo de maestros" y expresó su voluntad de llegar a una solución negociada.

El campamento había sido instalado en el Zócalo varios meses atrás, pero se vio reforzado desde el inicio del curso escolar el 19 de agosto con la llegada de miles de maestros de varias regiones, en especial del empobrecido sur.

Desde entonces, los maestros han logrado desestabilizar la Ciudad de México bloqueando en varias jornadas los accesos al Congreso, el aeropuerto y las principales avenidas sin que interviniera la policía.

Los docentes trataban de impedir la aprobación final de la ley educativa, que el martes fue promulgada por el presidente Enrique Peña Nieto.

Una parte de los maestros que aceptaron retirarse antes del Zócalo se instalaron en el cercano Monumento a la Revolución, mientras que otros ya habían abandonado la capital en los últimos días.

Muchos de los maestros que se negaban a marcharse del Zócalo proceden de Oaxaca (sur), el estado donde tiene más influencia la CNTE y donde los conflictos magisteriales están enquistados desde hace años.

En 2006, la ciudad de Oaxaca vivió durante meses enfrentamientos entre profesores y otros grupos sociales contra el gobierno estatal, desencadenados por el violento desalojo de decenas de miles de maestros del centro histórico que reivindicaban mejoras laborales.

La festividad del Grito de la Independencia del domingo será la primera de la presidencia de Peña Nieto (2012-2018), quien devolvió al poder al anteriormente hegemónico PRI (Partido Revolucionario Institucional) tras 12 años en la oposición.

Esta fiesta conmemora el inicio de la lucha por la independencia en 1810 y suele congregar a decenas de miles de mexicanos en las verbenas que se organizan en el Zócalo. En la noche, el presidente sale al balcón del Palacio Nacional frente a la multitud, lanza vivas a los líderes independentistas y da el último grito de "Viva México".

Como parte de estos festejos, el lunes se celebrará el tradicional desfile de las Fuerzas Armadas que transita por el Zócalo.

La reforma educativa fue la primera gran medida de la presidencia de Peña Nieto, aprobada en consenso por los tres principales partidos, y pretende mejorar la calidad del deteriorado sistema educativo y recuperar el control que sobre él ha acumulado el sindicato magisterial.

Los maestros de la CNTE piden la derogación de la reforma y se oponen especialmente a las evaluaciones periódicas que contempla porque creen que su objetivo es abrir la puerta a despidos arbitrarios.

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