Maestros y padres toman alcaldías en sureste de México contra reforma educativa

Miles de maestros y padres en desacuerdo con la reforma educativa que impulsa el presidente mexicano tomaron este martes congresos locales, oficinas públicas y alcaldías en el estado de Chiapas (sureste) para exigir que se derogue la norma que consideran que lesiona sus derechos.

Desde temprano en la mañana, diversos grupos de docentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), una corriente radical del Sindicato Nacional (SNTE) que promueve la protesta, bloquearon los accesos del palacio legislativo de la capital, Tuxtla Gutiérrez, obligando a la suspensión de las sesiones, informó la diputada izquierdista Alejandra Soriano Ruiz.

Además de tomar las alcaldías más importantes del estado -además de la capital, tomaron Comitán, San Cristóbal de las Casas y Tapachula- los maestros también bloquearon una decena de alcaldías menores.

Actualmente, sólo las alcaldías de Tuxtla y Tapachula seguían sitiadas por los manifestantes.

En Tuxtla Gutiérrez, los maestros de las secciones 7 y 40 del CNTE mantienen desde hace 39 días un paro de labores y un plantón en la plaza central para pedir que se deroguen dos artículos de la reforma educativa que prevén una evaluación de los maestros y el fin de la prerrogativa sindical de cubrir plazas vacantes en las escuelas públicas.

El lunes, miles de maestros que mantienen una larga campaña de protestas en la capital mexicana contra la reforma, la mayoría del estado de Oaxaca, anunciaron que regresarán a las aulas en el sur del país, donde 1,3 millones de alumnos llevan casi dos meses sin clase, aunque un número importante de docentes se quedarán para mantener la protesta.

Los maestros de la CNTE consideran que la reforma educativa, cuya aprobación definitiva se selló en septiembre, viola sus derechos laborales ya que puede condicionar sus ascensos y aumentos salariales a exámenes periódicos, que temen que sean aplicados de forma estandarizada, sin tener en cuenta las grandes diferencias económicas y culturales que existen en el país.

La reforma fue la primera gran medida legislativa de la presidencia de Enrique Peña Nieto, que asumió en diciembre, y consensuada por los tres principales partidos mexicanos.

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