Argentina pide a Uruguay suspender decisión sobre papelera y retomar diálogo

Buenos Aires, 9 oct (EFE).- El Gobierno argentino rechazó hoy "la decisión unilateral de Uruguay" de autorizar el incremento de la producción de la planta de celulosa UPM (exBotnia) y solicitó al Ejecutivo de José Mujica que "retrotraiga su decisión" y "vuelva a la mesa de diálogo".

Así lo anunció el canciller argentino, Héctor Timerman, en una comparecencia ante los medios acompañado por el gobernador de la provincia de Entre Ríos, limítrofe con Uruguay, Sergio Urribarri.

"La Argentina le solicita formalmente al Gobierno uruguayo que retrotraiga la decisión y que continuemos en la mesa de diálogo", indicó Timerman.

"Lo hacemos -prosiguió- porque Uruguay violó en ocho oportunidades el mecanismo de información y consulta acordado por ambos países".

El canciller aseguró que el Gobierno argentino también rechaza la decisión del Ejecutivo Uruguayo "porque se privilegian los intereses de UPM por sobre la historia de dos pueblos hermanos, habiendo Uruguay dejado la mesa de negociaciones en forma unilateral".

En la comparecencia Timerman difundió además el informe que Argentina ha elaborado sobre la situación de las aguas en el río Uruguay a raíz del volcado de líquidos de la planta pastera UPM.

En ese sentido, y dado que Uruguay adoptó de forma unilateral la decisión de autorizar el aumento de la producción de la papelera, aseguró que Argentina "en forma unilateral se encuentra liberada de la obligación de anunciar en forma conjunta" los resultados de los análisis realizados en las aguas del río Uruguay.

El informe, que puede ser consultado en la página en Internet de la Presidencia argentina, detalla los niveles de toxicidad de los vertidos de la planta de celulosa y consta de "más de 70 expedientes".

Timerman volvió a subrayar que "en la última semana solicitamos por los canales informales que Uruguay retrotraiga la decisión de aumentar la producción, y volvamos a discutir el tema medioambeintal, sin obtener respuesta al momento".

En ese sentido, reiteró que desde el plano legal (la decisión de Uruguay), viola el estatuto del Río Uruguay y también el fallo de la Corte de La Haya", y anunció que el Gobierno argentino "va a esperar un par de días" antes de llevar su reclamo ante la Corte Penal Internacional.

La decisión del Ejecutivo de Cristina Fernández respecto al largo conflicto que mantiene con Uruguay por la planta de pasta de celulosa de la finlandesa UPM, llega en plena convalecencia de la presidenta tras la operación en la que se le drenó un hematoma craneal.

Tras conocerse la enfermedad de la mandataria el presidente uruguayo, José Mujica, envió a Fernández "un mensaje de preocupación" por su salud.

"Obviamente las relaciones, independientemente de los sucesos recientes, están siempre abiertas y se agrega el vínculo histórico y el afecto que tiene el presidente por su colega", dijo entonces en una rueda de prensa en Montevideo el ministro uruguayo de Desarrollo Social, Daniel Olesker.

Mujica anunció el pasado 2 de octubre su autorización para que la papelera, situada en la localidad uruguaya de Fray Bentos, frente a la ciudad argentina de Gualeguaychú, incremente su producción en unas 100.000 toneladas anuales siempre que cumpla con una serie de requisitos en materia medioambiental.

Previo a este anuncio, el presidente uruguayo y Fernández se habían reunido en Buenos Aires y después lo hicieron, también en la capital argentina, Timerman y el canciller uruguayo, Luis Almagro.

La instalación de esta planta en 2005 fue motivo del peor conflicto bilateral en décadas por el bloqueo que durante varios años realizaron vecinos de Gualeguaychú del puente hacia Fray Bentos, el principal entre ambos países, sobre el río Uruguay.

Por este conflicto, Argentina había recurrido ya en 2006 a la Corte de La Haya, que en 2010 determinó que la planta no contaminaba pero que Uruguay no había informado debidamente a Argentina sobre los detalles de la construcción.

El fallo ordenó, además, crear una comisión conjunta que para vigilar y controlar la contaminación en el entorno de UPM. EFE