Dalai Lama afirma en México que budismo y cristianismo persiguen el mismo fin

El Dalai Lama aseguró el sábado que el cristianismo y el budismo buscan la felicidad humana y llamó a trabajar por la armonía interreligiosa en favor de la paz mundial, durante su visita en México en la que estuvo acompañado por el actor estadounidense Richard Gere.

El cristianismo promueve el concepto de un Dios creador absoluto e independiente, mientras que el budismo es una religión no teísta. Pero a pesar de estas diferencias, ambas promueven "el amor, la compasión y la autodisciplina", que conducen a la felicidad, dijo el Dalai Lama en una conferencia con cerca de 3.000 personas.

Con su acostumbrada sonrisa y buen humor, el Dalai Lama aseguró que desde hace varias décadas líderes cristianos se han interesado en algunas enseñanzas budistas y que varios de ellos han adoptado la concentración en un punto, una herramienta para la meditación.

La conferencia, precedida por un espectáculo musical tibetano, se llevó a cabo en un centro de espectáculos del norte de Ciudad de México con la presencia del veterano actor Richard Gere, quien desde la década de los ochenta milita por la protección de los derechos humanos y la continuidad cultural del Tíbet.

"Me impresiona que en presencia de Su Santidad siempre pasa algo especial, ya sea ante 4.000 personas o dos personas", comentó el artista estadounidense, de 64 años, quien abogó por un mundo más compasivo y menos egoísta.

"Todos estamos en busca de ello (...) Y en ese contexto, no soy una estrella de cine, soy sólo un estudiante como ustedes", dijo Gere, de melena y barba blancas.

El entusiasmo de los asistentes a la conferencia "El camino de vida del Bodistava" se vio opacado por problemas de audio que hacían incomprensible la conferencia durante largos períodos.

"Nosotros venimos con mucha devoción a escuchar a Su Santidad, lo esperamos durante mucho tiempo y pagamos caro por las entradas. No es justo, el sonido es un desastre", dijo molesta a la AFP Hilda Montaño, quien se presenta como una "aficionada" del budismo.

Más tarde el Dalai Lama se reunió con representantes de las diferentes iglesias en México en la Universidad Pontificia, donde dijo que es fundamental desarrollar la armonía interreligiosa para alcanzar la paz.

"Yo pienso que tenemos que buscar constantemente la armonía" entre las religiones porque entre la totalidad de la población mundial, de cerca de siete mil millones de personas, solo hay mil millones que no profesan ninguna fe, entonces es "extremadamente importante" trabajar por la armonía interreligiosa, añadió.

"No importa cual sea, todas las religiones tienen el mismo potencial para trabajar por la paz y la armonía social", indicó el líder espiritual ante un selecto grupo de personas entre los que figuraban empresarios, actrices y académicos de la Universidad Pontificia, una institución católica fundada hace 400 años.

La Universidad es presidida por el Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera, la máxima autoridad católica del país, quien no asistió al evento denominado "Encuentro del Dalai Lama con la cultura católica de México" pese a que su presencia estaba prevista.

Entre los invitados estuvo el Obispo de Saltillo, Raúl Vera, reconocido por su trabajo a favor de los migrantes y las víctimas de la violencia, quien intercambió saludos con el líder tibetano.

El Dalai Lama, que permanecerá en México hasta el miércoles, calificó el viernes de "muy triste" la situación de violencia que vive el país y emplazó a "hacer algo" contra ella.

Esta es la cuarta vez que el líder tibetano, acusado por el gobierno chino de separatista, visita México, pero es la primera ocasión en que no será recibido por ningún funcionario del gobierno.

Tras asumir la presidencia mexicana en diciembre, Enrique Peña Nieto decidió dar un nuevo brillo a las lastimadas relaciones entre su país y China.

La cancillería mexicana emitió el sábado por la noche un comunicado para ratificar que "ningún funcionario del gobierno federal tiene previsto reunirse con el Dalai Lama".

El gobierno de México expresó "su firme apoyo al principio de una sola China", así como a la posición de que el Tíbet forma parte "inalienable del territorio Chino". Los asuntos tibetanos son asuntos internos de ese país, añadió la cancillería.

El líder tibetano, de 78 años y premio Nobel de la Paz (1989), llegó el viernes a México, país donde más del 90% de sus 118 millones de habitantes son católicos, y cuya comunidad budista comprende unos 5.000 miembros.

El Dalai Lama asumió de 1950 a 2011 el cargo de jefe del Estado tibetano. En 1987 renunció ante el gobierno chino a todo reclamo independentista, aunque diversas ONG aseguran que la represión contra los tibetanos continúa.

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