Correa da un 'puñetazo en la mesa' para zanjar "deslealtades" en su partido

Jesús Sanchis Moscardó

Quito, 29 oct (EFE).- El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se ha cansado de aguantar "deslealtades" y ha zanjado con serias amenazas, incluida la de su propia renuncia, un tímido intento de un grupo de legisladores de su partido de conseguir la despenalización parcial del aborto.

Fue tímido porque, en apenas 24 horas, la propuesta de despenalización parcial, presentada por el grupo oficialista Alianza País (AP) en la Asamblea Nacional el 10 de octubre, fue retirada y todo quedó en nada, al menos en la sede parlamentaria, porque en el partido las legisladoras Paola Pabón, Gina Godoy y Soledad Buendía fueron sancionadas hoy con un mes de inhabilitación.

Ese 'puñetazo en la mesa' de Correa refleja su cansancio ante comportamientos que, según él mismo, no es la primera vez que ocurren.

"Ya no podemos tolerar esto. Son más de seis años de lo mismo! Si soy yo el que está de más en AP, tendré que irme, pero no voy a tolerar más de lo mismo", escribía el mandatario en su cuenta de Twitter.

Para dejar claro su disgusto, el gobernante amenazó no solo con dejar su cargo, sino también el partido a causa de las faltas de respeto a los acuerdos de la formación y en contra de las "agendas particulares" impulsadas, según él, por algunos de sus correligionarios.

"A mí me han costado mucho más trabajo las deslealtades, las traiciones de los supuestos amigos que los aciertos de los enemigos", dijo.

La moción, que planteaba que el aborto no sea punible si se practica para evitar un peligro para la vida o la salud de la mujer y si el embarazo es producto de una violación, ha sido interpretada por algunas voces como un reflejo de las distintas líneas de pensamiento que existen en AP, aunque desde el respeto a las decisiones de la formación.

Una de esas voces es la de la legisladora oficialista Ximena Ponce, quien negó que el tema haya evidenciado división alguna en el interior del movimiento.

Incluso el propio canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, dijo que suscribe "orgánicamente la decisión de País" (AP), aunque apuntó: "personalmente, considero que quien queda embarazada por violación, debe tener derecho al aborto".

La parlamentaria Pabón, que presentó y después retiró la moción, defiende, en todo caso, la existencia de criterios diferentes, algo que "no puede ponernos en veredas distintas", según escribió en su cuenta de Twitter.

Pabón reconoció que la iniciativa parlamentaria tal vez "no fue el mecanismo más adecuado" y asumió lo que decida la dirección del partido sobre el asunto.

Otros, como el ex asambleísta de esa fuerza política César Rodríguez, hablan de falta de debate en el seno de AP y ven en la actuación del mandatario una "alerta temprana" ante otros temas que, en su opinión, deberán discutirse en el futuro, como la reelección presidencial, a la que Correa asegura que no aspirará aunque el partido se lo pida.

Rodríguez dijo a Efe que en el bloque parlamentario de esa formación no hay "autonomía" para ejercer la representación política "y se ha clausurado el debate" sobre temas trascendentales.

"Quien no se somete a su voluntad, simplemente debe estar fuera", dijo en referencia a Correa el exasambleísta, quien no ve "posibilidad de renuncias ni nada por el estilo" en las filas de AP en la Asamblea a causa de ese incidente, como tampoco "la capacidad (de sus integrantes) para tomar decisiones que pongan en riesgo el confort del poder".

El político, que en la actualidad impulsa el movimiento Poder Popular de cara a las elecciones presidenciales de 2017, es acusado por Correa de abandonar AP por su supuesta ambición de presidir el Legislativo, aunque él asegura que la ruptura se produjo por sus intentos de fiscalizar al Ejecutivo desde la bancada oficialista en la Asamblea.

Lo cierto es que el mandatario, quien se muestra conservador en cuestiones morales, gobierna en un Estado laico, pero cuya población, de cerca de quince millones de habitantes, está formada por católicos en un 80,4 %.

Quizá por ello el presidente de la Conferencia Episcopal de Ecuador, Antonio Arregui, calificó de muestra de "valentía y nobleza de ánimo" la posición del presidente, aunque las razones dadas hasta ahora por el gobernante para criticar con dureza la presentación de la moción abortista se basan en el respeto del derecho a la vida.

En todo caso, lo que ha dejado claro el presidente ecuatoriano es que la posición frente a esta práctica fue discutida en el seno de AP y se llegó a un acuerdo que, ahora, ha sido traicionado. EFE