Asesinan a cinco campesinos en convulso estado mexicano de Michoacán

Cinco campesinos fueron torturados y luego asesinados en el convulso estado mexicano de Michoacán (oeste), informaron este martes autoridades que hallaron sus cadáveres en una camioneta luego de un fin de semana violento en la región que incluyó un ataque masivo a estaciones eléctricas.

Las víctimas fueron encontradas con las manos atadas y señales de impactos de bala a bordo de una camioneta varada en la carretera que enlaza los municipios de La Piedad y El Salto, zona colindante con el vecino estado de Guanajuato (centro), dijo a la AFP la portavoz de la fiscalía estatal, Magdalena Guzmán.

"Hasta el momento se desconoce el móvil del crimen", aunque ya se identificaron todos los cuerpos, que pertenecían a hombres de 18 a 60 años, añadió la funcionaria.

Más tarde, la fiscalía emitió un comunicado en el que asegura que "los ahora occisos se dedicaban a trabajar en el campo, en la región de Yurécuaro, lugar del que dos de ellos salieron a recolectar leña y al no regresar, sus otros tres compañeros acudieron a buscarlos, sin volver a saberse de ninguno de ellos, hasta (...) que fueron encontrados sin vida".

Michoacán, histórico territorio del narcotráfico, se encuentra sumergido en una espiral de violencia por las sangrientas luchas entre cárteles antagónicos y las recientemente formadas "autodefensas", que son grupos de civiles que se levantaron en armas para defenderse de las extorsiones que sufren por parte de estas organizaciones criminales.

La madrugada del domingo, un grupo de personas no identificadas atacaron con armas de alto calibre y bombas "molotov" varias estaciones eléctricas en la subregión michoacana de Tierra Caliente, dejando sin luz a 420.000 personas durante horas.

También incendiaron seis gasolineras, cuatro de ellas en Morelia, capital estatal, y se registraron diversos enfrentamientos entre pistoleros y fuerzas del orden, con un saldo oficial de siete muertos.

El sabotaje masivo de fuentes de energía ocurrió pocas horas después de que unos 300 integrantes de las autodefensas irrumpieran en el municipio de Apatzingán (120.00 habitantes), bastión del cártel narcotraficante Los Caballeros Templarios, con el objetivo de arrebatarles el control del territorio.

El obispo de Apatzingán, Miguel Patiño, consideró que "Michoacán tiene todas las características de un Estado fallido", en un comunicado publicado por la Arquidiócesis de Morelia.

Gobiernos y policías "están sometidos o coludidos con los criminales", que se disputan el territorio "como si fuera un botín", añadió el prelado, que denunció que "familias enteras han tenido que emigrar por el miedo".

Mientras el gobierno federal califica los ataques a instalaciones eléctricas como "hechos vandálicos", algunos opinan que se trata de "terrorismo", como el propio gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, que los atribuyó a pugnas entre los Caballeros Templarios y su cártel rival Jalisco Nueva Generación.

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