Talibanes paquistaníes buscan nuevo jefe; Islamabad critica a EEUU tras muerte de Mehsud

Los talibanes paquistaníes se reunían el sábado para elegir al sucesor de su líder Hakimulá Mehsud, ultimado por el disparo de un drone estadounidense, en momentos en que Pakistán acusó a Washington de "sabotear" el proceso de paz.

Hakimulá Mehsud, un treintañero, fue ascendido a jefe del Tehrik e Talibán Pakistán (TTP) en 2009 tras la muerte de su mentor Baitulá Mehsud.

Mehsud perdió la vida junto a cuatro de sus colaboradores el viernes al ser alcanzado por el disparo de un avión teledirigido cerca de Miranshah, capital de Waziristán del Norte, epicentro del movimiento yihadista en la región.

Un funeral secreto fue celebrado la noche del viernes en presencia de comandantes de los talibanes en la localidad de Waziristán donde pereció Hakimullah Mehsud , indicaron fuentes insurgentes.

Tambiénl viernes por la noche, la shura de los talibanes, es decir el consejo supremo de la rebelión, comenzó a reunirse en un lugar secreto de las zonas tribales para elegir al sucesor de Mehsud, afirmaron a la AFP fuentes de los talibanes.

Suenan varios nombres para ocupar su puesto como el de Qari Walayat Mehsud, un primo de Hakimulá, Asmatulá Shaheen, jefe del consejo central de los talibanes, Khan Said "Sajna", actual número dos de la rebelión, Azam Tariq, un exportavoz, y el mulá Fazlulá, comandante que había tomado el control del valle del Swat de 2007 a 2009.

"El consejo central escucha las opiniones de todos sus miembros y comandantes de alto rango", declaró a la AFP uno de los jefes de la rebelión que pidió el anonimato.

"La elección podría llevar tiempo porque los miembros de la shura cambian constantemente de lugar de encuentro" debido a los temores de un nuevo ataque, añadió.

En el noroeste de Pakistán, las autoridades anticipan una nueva oleada de atentados en represalia. Los talibanes acusan al gobierno de Islamabad de colaborar en la "guerra" estadounidense "contra el terrorismo".

La muerte de Hakimulá Mehsud se produce en un contexto delicado. El primer ministro, Nawaz Sharif, debía enviar una delegación a las zonas tribales para una toma de contacto con los rebeldes con el fin de entablar negociaciones de paz.

Pakistán, que también convocó al embajador estadounidense en Islamabad, acusó el sábado a Estados Unidos de "echar por tierra" los esfuerzos para conversar con los talibanes paquistaníes con el fin de llegar a un acuerdo de paz.

El ministro del Interior Chaudhry Nisar agregó que habrá que revisar "cada uno de los aspectos" de la cooperación con Washington.

Cuando murió Mehsud, un equipo de personalidades religiosas tenía previsto viajar unas horas más tarde para entrevistarse con representantes del Tehrik e Talibán Pakistán (TTP), puntualizó Nisar en rueda de prensa.

"Ustedes lo han echado por tierra justo antes, 18 horas antes de que una delegación oficial de reconocidos ulemas tomara el avión para Miranshah", afirmó Nisar, refiriéndose a Estados Unidos.

Muchos comentaristas y personalidades políticas de Pakistán acusaron a Estados Unidos de haber querido "sabotear" este conato de negociaciones apuntando al jefe de los talibanes del TTP, una alianza de facciones islamistas armadas que causó miles de muertos desde su creación hace seis años.

"Los ataques de drones siempre han saboteado los esfuerzos para mantener negociaciones de paz", declaró Imran Khan, el carismático jefe del PTI, el partido que dirige el Jíber Pakhtunkhwa, provincia vecina de las zonas tribales. "Esto demuestra que (Estados Unidos) no quiere la paz en Pakistán", dijo.

No obstante, el ministro paquistaní de Información Pervez Rasheed declaró que "el disparo del drone apuntaba a las negociaciones de paz, pero no vamos a dejar morir estas negociaciones".

Washington rechazó este sábado las acusaciones de sabotear el proceso de paz. Un funcionario del Departamento de Estado afirmó que Pakistán y Estados Unidos tienen un "interés estratégico compartido en la erradicación de la violencia extremista".

Ahora bien, "la cuestión de si se debe negociar con TTP es un asunto interno de Pakistán", agregó el funcionario.

Según varios responsables y documentos revelados en los últimos años, Islamabad dio su autorización para algunos de esos polémicos ataques e incluso pidió a Estados Unidos que apuntase a algunos blancos concretos.

"Pakistán juega un doble juego. Por un lado apoya a Estados Unidos y por otro quiere dialogar con nosotros. Dialogaremos con Pakistán cuando los disparos de drones hayan cesado", advirtió Azam Tariq, un comandante de los insurgentes, pero precisó que el camino a seguir lo determinará el consejo central de los talibanes.

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