Un papamóvil y una parrilla, en una carrera de "autos locos" en Buenos Aires

Mar Centenera

Buenos Aires, 10 nov (EFE).- Un papamóvil, una parrilla repleta de asado, una alfombra voladora, un dragón chino y una gigantesca botella de vino construida con corchos son algunos de los "autos locos" que hoy compitieron en una delirante carrera en el centro de Buenos Aires.

Ante miles de curiosos, unos cuarenta vehículos de construcción artesanal y sin motor salieron disparados esta tarde por la pendiente de la avenida Corrientes de la capital argentina con el objetivo de alzarse con el codiciado premio: un viaje al Gran Premio de Fórmula Uno de Brasil con todos los gastos pagados.

Pero a diferencia de las competiciones profesionales, en esta carrera de 400 metros no se valora sólo la rapidez, sino "también la originalidad", explicaron los miembros de un jurado integrado por el expiloto de F1 Norberto Fontana, la modelo Pampita Ardohain, el actor Nicolás Riera y el bicampeón del Dakar, Marcos Patronelli.

Antes de la salida, los participantes se entregaron a coreografías disparatadas que arrancaron fuertes carcajadas entre el público.

"Me gustaría estar allá. Estos coches me recuerdan a los "autos locos", una de mis series favoritas de la infancia", dijo Damián, uno de los miles de asistentes a la carrera, con su hijo de dos años sobre los hombros.

"Lástima que salgan uno a uno y no todos a la vez. Hubiese sido aún más divertido", dijo otro de los espectadores de la "Red Bull Soapbox Race", que se celebra por primera vez en Argentina.

Algunos de los automovilistas se inspiraron en la serie original de dibujos animados de Hanna Barbera, en la que el villano Pierre Nodoyuna y su inseparable perro Patán intentaban sin éxito poner una trampa tras otra a sus rivales para llegar los primeros a la meta.

Ese fue el caso de los trogloditas a bordo de una Rocamóvil, que salieron con porras y trajes prehistóricos en segundo lugar.

Otros, en cambio, apostaron por motivos típicamente argentinos, como los que crearon un coche-parrilla lleno hasta los topes de los cortes de carne más típicos del asado; los conductores de un "Choripán" gigante (chorizo con pan) o el piloto con careta de Francisco a bordo del papamóvil, que antes de lanzarse pista abajo dio la bendición al público y le pidió: "Recen por mí".

"Hoy es el día de la tradición, vamos Argentina, carajo", dijo a su vez un equipo gaucho antes de subirse a su Vaca Loca.

Pollos, toros y un "camión hormiguero" formaron también parte del zoológico sobre ruedas que compitió hoy.

La mayoría de pilotos eran hombres, pero un equipo de mujeres se atrevió a emular a Penélope Glamour, la célebre conductora del "auto loco" número 5, el "Gatito compacto", a bordo de un cerdito alado, tan rosa como el original, pero sin el set completo de accesorios que ayudaban a la figura animada a mantenerse guapa y superar a sus contrincantes.

"Necesitábamos velocidad", se justificó una de ellas al ser preguntada.

Nada más veloz que una alfombra voladora, pensó el equipo que se inspiró en Aladín y creó un coche-alfombra que, con gran simplicidad y efectividad, logró completar todo el recorrido sin que los dos conductores necesitasen ayudarse con los pies o con el resto del equipo.

"Volamos, volamos", dijeron entre abrazos los pilotos al llegar a la meta, en la que fueron frenados por grandes montañas de heno.

La primera competición de la "Red Bull Soapbox Race" tuvo lugar en Bélgica en el año 2000.

Desde entonces se ha repetido en numerosas ciudades de todo el mundo, como Barcelona, Vigo, Londres, Atlanta, Los Ángeles, Omán, Hong Kong, Estambul, París, Moscú, Bruselas y Taiwán, entre otras.

mcg/si