Museo de Jerusalén alberga inédita muestra que traza el camino de la Biblia

Daniela Brik

Jerusalén, 14 nov (EFE).- Fragmentos originales de las biblias más antiguas del mundo, algunos de hace casi 2.000 años, confluyen en Jerusalén en "El libro de libros", una exposición que traza el recorrido del judaísmo y el cristianismo a lo largo de la historia.

Recientemente inaugurada en el Museo de las Tierras de la Biblia, presenta manuscritos, objetos y documentos impresos que arrojan luz sobre el papel que ha tenido el texto sagrado por antonomasia en la civilización occidental.

"La exposición es la primera jamás presentada en el mundo que muestra de manera plenamente equilibrada las historias del Tanaj o la Biblia judía, y del Nuevo Testamento que conforma la Biblia cristiana", señaló a Efe Amanda Weiss, directora del Museo, que alberga la exposición hasta el próximo mes de abril.

A lo largo de las salas, el visitante recorre de forma cronológica la aparición de los primeros manuscritos bíblicos, así como las raíces judías del cristianismo, la diseminación de la fe monoteísta por el Mediterráneo, sus interpretaciones y posteriores representaciones.

Una tenue luz ilumina las vitrinas donde yacen primitivos papiros escritos en hebreo o arameo, manuscritos en griego, latín o siríaco de los primeros siglos de nuestra era, así como volúmenes medievales que poco a poco van reduciendo su tamaño hasta la aparición de la imprenta, época dorada de la difusión bíblica.

"Se trata de una combinación inusual de los documentos bíblicos y comentarios más importantes y trascendentales jamás encontrados y reunidos en esta exclusiva exhibición", resalta Weiss.

Figuran más de 200 textos que incluyen desde una traducción antigua del Libro al griego de los primeros siglos después de Cristo, hasta códices iluminados, raros manuscritos judíos de la Torá procedentes de la famosa Genizá (depósito de libros sagrados en desuso) de El Cairo, fragmentos de una Biblia de Gutenberg o un volumen completo de un discípulo suyo.

El punto de inicio es un facsímil de uno de los rollos del Mar Muerto encontrados en una cueva de Qumrán, cuyos originales se encuentran en Ammán y tratan de competir con los que reposan en el aledaño Museo de Israel en el denominado "Santuario del Libro".

"Esta es la primera vez que se presenta este texto en Israel. Está escrito en hebreo y menciona las reglas de la comunidad que vivía allí" en el siglo I, explica el responsable del Departamento de Educación del Museo, Yehuda Kaplan.

Otra parada ineludible son los fragmentos de la Septuaginta con versículos del Éxodo, el Deuteronomio y el Libro de Isaías, reflejo del vínculo ineludible entre el protocristianismo y el judaísmo.

"Se trata de las primeras traducciones al griego tanto de la Biblia hebrea como del Nuevo Testamento", apunta Kaplan sobre estos escritos de los siglos III y IV, descubiertos en Egipto, entonces un núcleo importante de judíos y cristianos.

La exposición no consigue dar respuesta al gran interrogante de si las primeras biblias cristianas fueron escritas directamente en griego, el lenguaje culto de la época, o por el contrario traducidas del hebreo o arameo.

La inusual exposición, propiedad en su mayor parte de un coleccionista privado, aporta también dos raros manuscritos de España, uno del siglo XV en hebreo, árabe y arameo; y otro, un libro de la Torá del siglo XVII, mucho después de la expulsión de los judíos en 1492.

Los expertos investigan si el texto litúrgico perteneció a algún converso judaizante, porque en España no quedaban ya judíos.

La exhibición presenta dos hojas sueltas de una de las 180 biblias de Gutenberg del año 1455, que marcaron el comienzo de la "Edad de la Imprenta" y la réplica de una imprenta de la época.

Figuran además biblias de Lutero, otra que perteneció al rey Enrique VIII, dedicada de su puño y letra a un familiar suyo, y varios tomos de la popular Versión del Rey Jacobo I de Inglaterra.

Resaltan también las ilustradas de cuando el texto escapó del control de la Iglesia y que servían para educar al pueblo, como una que contiene pasajes de la vida de Cristo junto a dibujos relativos al Antiguo Testamento como episodios de Jonás o Sansón.

La exclusiva colección ha iniciado en Jerusalén una travesía que la llevará al Vaticano la próxima primavera, un simbólico viaje que trata de recuperar el que hicieron ambas religiones monoteístas hace dos mil años. EFE

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