Colombia: destacan falta de garantías para prensa

BOGOTA, Colombia (AP) — Dos comunicadores fueron asesinados en Colombia en 2013 por su oficio y otros 192 sufrieron agresiones, entre ellas el atentado al jefe de investigaciones de la revista Semana, aseguró el martes una organización periodística que promueve la libertad de prensa.

En 2012 había habido un reportero muerto, según datos de la Fundación para la Libertad de Prensa, que remarcó una "realidad innegable" que es la falta de garantías para el ejercicio profesional.

La Fundación aseguró que los comunicadores asesinados fueron Edinson Molina, en el departamento de Antioquia y a 215 kilómetros al norte de Bogotá, y el vendedor de diarios José Darío Arenas.

Molina, de 42 años y quien murió baleado en septiembre, "hacía fuertes críticas al poder local en su región y su riesgo fue alertado a las autoridades previamente, sin que se tomaran las medidas adecuadas para protegerlo", indicó la Fundación en su informe de 43 páginas y divulgado en su página de internet.

En tanto, Arenas, de 32 años, fue asesinado también a tiros en septiembre en el municipio de Caicedonia, a 195 kilómetros de la capital colombiana.

Según la Fundación, Arenas "era free lance (que realiza por su cuenta trabajos periodísticos) y voceador del periódico el Extra del Quindío, en el norte del Valle del Cauca, y su crimen puede estar relacionado con una publicación que denunciaba irregularidades en el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario" sobre el maltrato y abusos que daban sus agentes a los visitantes de los prisioneros en aquella zona del país.

La Fiscalía ha designado un fiscal de derechos humanos para el caso de Molina, indicó la Fundación. En ambos casos se desconocen los autores.

"Lo abultado de las cifras muestra una realidad innegable: la prensa no tuvo las garantías suficientes para informar y actuar de manera libre como testigo de lo que ocurría por esos días. Los periodistas fueron objeto de detenciones ilegales, les retuvieron sus equipos de trabajo, que en muchos casos no volvieron a ver. También, fueron atacados con piedras, bolillos (bastones policiales), amenazas y estigmatizaciones de pertenecer a grupos guerrilleros o de ser policías infiltrados por el hecho de cumplir con su trabajo", observó la Fundación.

Incluidos los casos de Molina y Arenas, según la Fundación, en Colombia han sido asesinados 142 empleados de la prensa desde 1977. De esos casos 64 han sido archivados porque las autoridades no pudieron dar con los responsables.

La Fundación también destacó el atentado de que fue víctima el 1 de mayo el jefe de investigaciones de Semana Ricardo Calderón, cuyo automóvil fue baleado por desconocidos en una carretera cercana a Bogotá.

Al momento del ataque Calderón adelantaba una exhaustiva investigación sobre las comodidades en que vivían en una cárcel militar unos 400 uniformados, casi todos condenados o procesados por delitos de lesa humanidad.

Calderón, destacado como el periodista más importante del país en 2013, salvó su vida porque logró saltar a una zanja en medio de la oscuridad. Las autoridades no han dicho públicamente si ha habido avances en la investigación.

La Fundación también vio con preocupación la sentencia absolutoria de un juez del centro-oeste del país de diciembre en favor del político Ferney Tapasco, quien había sido acusado por la Fiscalía General de ser el autor intelectual del asesinato del periodista Orlando Sierra, quien al momento del ataque en enero de 2002 era subdirector del diario La Patria de la ciudad de Manizales.

"La respuesta judicial durante el 2013 no muestra mejoras significativas y tiene retrocesos en los pocos procesos en los que, en años anteriores, se reportaban avances", indicó.

La Fundación destacó, sin embargo, que la Fiscalía hubiera declarado como de lesa humanidad el asesinato del veterano periodista Eustorgio Colmenares Baptista, director del diario La Opinión de la ciudad de Cúcuta y quien fue atacado por sicarios en 1993. Por normas colombianas, los delitos de lesa humanidad no prescriben.